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Antes muerta que sencilla o cómo La Vuelta sigue siendo fiel a sí misma


Gran día para el ciclismo español. 9 de enero y presentación de La Vuelta en Santiago de Compostela. He aquí el recorrido: http://www.lavuelta.com/la-vuelta/2016/es/parcours-general.html.

Aunque alguna etapas están muy bien diseñadas (Puebla de Sanabria, Bilbao, Urdax, Aubisque y Ribera Sacra) y otras contienen más dureza que el típico unipuerto (Ézaro, Aitana y Formigal), creo que de nuevo es una Vuelta de cuestas finales, donde el esfuerzo físico a lo gladiador se impone y sin atractivo para corredores que no sean propensos a disputar la general o del estilo Nicolas Roche. Es decir, estamos abocados a ver a los mejores corredores de las grandes vueltas menos Valverde, pero a pocos amantes del llano y casi ningún sprinter (como en 2013, en el que Cancellara era de los más rápidos).
Y por cierto, las etapas como la de La Camperona o Peña Cabarga son demasiado unipuerto, aunque sus rampas finales se inserten perfectamente en un vídeo de 10 minutos de Youtube.
Eso sí, es mejor este tipo de Vuelta respecto a algunos Tours de los últimos años (sobre todo el de 2012, que fue insuperable en estupor) y la emoción está más distribuida que el Giro de Italia de 2016, por ejemplo, ya que todo se juega en la última semana, aunque haya algunas etapas de media montaña que puedan interesar algo.
La contrarreloj es suficiente para que un corredor como Dumoulin se pueda interesar por repetir, pero los cuestones de La Camperona, Ézaro, Peña Cabarga y Llucena le pueden echar para atrás. Y ahí es donde aparece la figura de Purito de nuevo, que a sus 37 años se podría colar de nuevo entre los 5 primeros.
La Vuelta a España​ sigue fiel a su estilo, que es un gran valor, y proponiendo llegadas inéditas como Teixido, Urdax o Llucena, pero nos deja sin poder atraer a corredores como Sagan, quizás. Aunque quizás no sea así y venga… Desde luego, cualquier comparación respecto a la mejor participación histórica de 2015 será odiosa.
En definitiva, “antes muerta que sencilla”, antes desaparecida que en el ostracismo por no ser peculiar, significativa y emocionante de principio a final.

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Puntos de vista sobre La Vuelta


Leo por la mañana del domingo 11 de septiembre (justo el día que termina La Vuelta a España en el centro de Madrid) este artículo publicado por Fernando Llamas en http://www.elmundo.es (http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2011/09/11/ciclismo/1315694485.html). Tras vuestro vistazo oportuno, voy a contestar.

El Giro y La Vuelta se están excediendo en sus recorridos a la hora de crear una espectacularidad mayor para atraer a un espectador que si puede se echa la siesta y pasa olímpicamente de unos hombres montados en una bicicleta. Si hay rampones, los recorridos interesan más. Ha habido por lo menos quince cuestas impresionantes en esta Vuelta y muy pocos sprints. Al final y al cabo se echan de menos las oportunidades para los velocistas porque no existe un equilibrio y la sensación que se produce es que todo el rato están escalando los corredores. El exceso también se paga, y sobre todo en las piernas de los ciclistas. No ha existido una importante concatenación de puertos (menos los días de la Farrapona y del Ancares), pero sí se han recorrido demasiadas pendientes. Tantísima montaña y a veces muy mal distribuida en la misma etapa (como la de la etapa del Ancares o la de Vitoria) no ha hecho más que eliminar del primer puesto a los contrarrelojistas, pero si después de tanta dureza Wiggins y Froome (dos ciclistas que se sienten muy bien con la ‘cabra’) sólo han perdido menos de dos minutos, el resultado significa que ha habido mucha dureza pero muy explosiva, así que con una lógica segunda contrarreloj de 35 kilómetros, ellos dos se habrían disputado la victoria de La Vuelta.

¿Se ha convertido La Vuelta en un campo de supervivencia? Ni tanto ni tan calvo, pero sí es cierto que se recurre más al morbo y al sensacionalismo con algunos recorridos que al dinamismo de la competición. Personalmente, no me he aburrido ni un solo día de la ronda, porque siempre había un momento para la concentración, pero hay que buscar un mayor equilibrio para compensar a todos los participantes.

La Vuelta 2011, un terreno comanche


He leído desde enero de este año muchas críticas y valoraciones sobre el recorrido de la Vuelta a España de 2011. Tras ver los últimos retoques efectuados por la organización, debo decir que es impresionante la apuesta de los máximos responsables de esta carrera.

No nos vamos a aburrir más que en 5 etapas (las llanas), porque el resto de días nos vamos a divertir como jabatos. Puertos cerca de la meta para imponer el nerviosismo en el pelotón, llegadas en cuestas cortas pero muy duras, etapas en las que se va a volar para ascender un único alto, muchas posibilidades de escapadas-bidón, dureza repartida para que haya oportunidades de lucimiento casi cada día para los capos de la general… La etapa de la Farrapona me encanta porque tras San Lorenzo la meta se halla en un puerto largo y con tramos muy duros pero discontinuos. La de Ancares que llega a Ponferrada no se sube (creo yo) por la vertiente más tremenda de este puerto lucense, pero aun así, me apasiona la apuesta. Que no se ascienda a Navacerrada no me inoportuna, ya que la etapa de San Lorenzo de El Escorial será nerviosísima. La subida al Angliru tiene los tintes previos necesarios para entretenernos al máximo. Y luego, sólo una contrarreloj larga, lo suficiente para que los más rodadores cuenten con algún porcentaje para vencer en Madrid. Y que La Vuelta discurra por el País Vasco con dos etapas muy nerviosas… otra gran noticia.

Respecto a la participación, quizás falten seis corredores de primerísimo nivel (a saber: Sánchez, Evans, Contador, los Schleck y Basso), pero los que se han presentado en la salida cuentan con un potencial válido para que lo pasemos muy bien. Quiero que gane Joaquim Rodríguez porque es un valiente sobre la bicicleta.

Vamos a disfrutar desde hoy mismo a través de Teledeporte. La Vuelta 2011 merece la pena.

Un día por la Sierra de Madrid con la bici


Qué duro es ser cicloturista cuando empiezas. Llevo unos 1.500 kilómetros este año (pocos) y empecé en marzo. Desde entonces he subido los puertos de La Hiruela, Campadales, La Puebla, de Navafría, de Canencia y de Morcuera todos por ambas caras y el de Cotos por su única opción. Es maravilloso ir a la Sierra de Madrid para circular entre montañas, pinos, rebollos, prados, vacas, caballos y demás elementos. El lunes 13 de junio aproveché uno de los primeros días de calor severo de 2011 e hice una escabechina demasiado dura para mi capacidad, pero lo conseguí. Ésta era la ruta:

Ruta del 13 de junio por la SierraEl Puerto de la Morcuera no lo iniciamos a las 10:55 horas mi amigo Pedro y yo desde Miraflores de la Sierra, sino que escogimos la ruta más dura: la que se comienza en Guadalix de la Sierra, que tiene unos 14 kilómetros de ascensión real y se pasa de los 900 metros hasta los 1.796 m. La pendiente desde Miraflores es mayor (no en vano estamos hablando de un primera categoría) y hay unos 3 kilómetros donde se agarra la bicicleta. Yo llevaba desde el año 2000 sin subir Morcuera. Tenía unas ganas…

Bajamos por la cara Norte u Oeste (como se quiera decir) de la Morcuera. Es un descenso cómodo en los 5 kilómetros iniciales pero luego se complica y hay que atravesar varias herraduras. El calor se hace notar cuando llegamos a Rascafría, ciudad bonita que se magnifica con el Monasterio de El Paular y el verdor constante al final del valle del Lozoya. Vamos hacia el Puerto de Cotos (un segunda según La Vuelta en la mayor parte de las ocasiones, pero un primera de libro para mí). Son 14 kilómetros que se vuelven agrestes desde el 7º de la subida. La pendiente no es muy elevada (no más del 8% y no menos del 5% en el tramo más duro), pero mis piernas iban fatal y sufrí para llegar a los 1.830 metros. En ese momento habíamos completado el kilómetro 49 del gráfico.

Dimos la vuelta totalmente y regresamos por donde habíamos venido. Gracias a un avituallamiento de agua, Coca Cola y un bollo en Rascafría pude iniciar (cuando el cronómetro indicaba que habíamos pedaleado durante más de 2 horas y media) el Puerto de la Morcuera por la cara que habíamos bajado. En la Vuelta a España siempre se le ha catalogado como un segunda, pero otra vez tengo que decir que es un primera que cuesta mucho subirlo en los primeros 5-6 kilómetros. El calor fue asfixiante en los primeros compases (más de 25 grados), pero en la cima apenas había 18-20 grados. Los últimos 4 kilómetros son bastante menos exigentes y por ello pude coronar sin echar el bazo. El descenso (muy rápido) hasta Guadalix de la Sierra fue fantástico y alcanzamos una velocidad de casi 65 kilómetros por hora (para lo miedoso que soy, no está mal). 4 horas y 28 minutos y 21.7 kilómetros por hora. No es para estar orgulloso por la calidad, pero sí estoy encantado por haber completado un reto personal con la bicicleta. En próximas fechas se intentará subir con mejor cadencia y con menos problemas físicos. He aquí la muestra de mis coronaciones.

En el Puerto de Cotos

En el Puerto de Cotos

 

En el Puerto de la Morcuera en la segunda ascensión

En el Puerto de la Morcuera en la segunda ascensión

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