Un blog sobre política, deportes, viajes, cultura, sociedad… ¿Algo más?

Entradas etiquetadas como ‘Velickovic’

Los que triunfarán fuera del Real Madrid


– Velickovic: ¿Cuántos puntos creéis que meterán en el Panathinaikos jugando de ‘cuatro’? Por cierto, hace un año metía 10 y 12 puntos jugando de alero.

– Vidal: ¿Cuántos partidos importantes ganará al Real Madrid en lo que le queda de carrera (unos 3-4 años)? Garbajosa ya ganó uno unos días después de salir del conjunto blanco.

– Prigioni: ¿Cuántos recaditos mandará y cuántos partidos dormirá con 10 arriba ante el Real Madrid? Qué gran sitio sería el Valencia para ir si se cumple lo que apunta el MARCA hoy en su edición de papel.

– Tucker: En este caso habría que preguntarse cuántos tiros sin tocar el aro lanzará. ¿Pitos cuando vuelva a la Caja Mágica con otro equipo? Posible.

Anuncios

Cambios en el Madrid que no llevan a nada


Ahora sin Messina el Real Madrid está intentando cambiar algunos mecanismos que estaban muy asentados para bien de unos y para mal de otros. Mencionaré el ostracismo de Velickovic y de Vidal.

El primero demostró ayer que en cuanto que le salieron dos cosas bien, se vino arriba. Sin embargo, después tuvo dos fallos y no jugó en la segunda mitad. En total 9 minutos y la sensación de que el talento del Real Madrid desaprovechado en el banquillo es mayúsculo.

El segundo no estuvo bien en defensa y cumplió en el resto de facetas. De todas formas, ¿qué se le puede pedir en 4 minutos a un gran jugador que lleva dos años parado en el banquillo?

¿El Real Madrid sería mejor equipo con ellos dos más en la cancha? ¿Alguien lo duda?

Me parece que estos dos son algunos de los detalles del partido de ayer entre el Valencia y el Real Madrid. Hay otros muchos que si queréis los podéis comentar al final de estas palabras. ¿Qué os pareció la actuación de Llull o el acomodamiento del Real Madrid a los tres pequeños del Valencia? ¿Y la dirección de Molin con los cambios?

Todo el mundo quiere que le miren


Hace medio año un gran amigo me regaló un libro titulado “La Ley de Murphy” ya que yo soy un fiel creedor de esa teoría. Como es un compendio de frases y de leyes de lo más estrambótico no suelo leerlo todos los días, sino que dejo el ejemplar al lado de la mesa de mi ordenador y cuando tengo ganas de ver algo gracioso echo un vistazo a una sentencia particular.

Abrí la página 181 y una oración me sorprendió más que otras. Se trató de la siguiente: “Todo el mundo quiere que le miren, pero nadie quiere que le observen”, Ley de las peculiaridades humanas. Cuando me puse a pensar un poco en esto me di cuenta de que mi afán de observación había decrecido últimamente. Desde que soy un usuario obligado del Metro de Madrid, me he dado cuenta de que tengo todo el derecho del mundo a mirar, es decir, a dirigir mi visión hacia alguien durante unos pocos segundos, pero está vetada la función de observar, es decir, de analizar y de extraer conclusiones fácilmente visibles por el contrario.

A los únicos que se les puede observar todo lo que uno quiera es a los niños. ¿Vagón casi vacío a las 22 horas y mujer con un niño sentado en su carrito? La madre descansa en uno de los cuatro asientos consecutivos y coloca a su vástago paralelo a ella para que todo el mundo pueda seguir los movimientos del infante durante los siguientes cinco o diez minutos. Las personas que más alejadas se hallan de esa posición llamativa se acercan, empiezan a tocar al pequeño y como haya otro chico acompañado por su padre, los dos juguetean tocándose la cara. Es muy dulce. ¡Quien fuese siempre niño para poder ser observado sin que me moleste!

Otra situación análoga se produce cuando voy leyendo un periódico o un simple libro. El que viaje escuchando música (algo ensordecedor dentro de un convoy) o simplemente pasando el rato escrudiñando al resto, siempre tiene la tendencia de detener su mirada en el periódico que uno ha comprado con sumo esmero. También hay gente que se fija en el libro abierto por la página 366, algo estúpido porque sólo me queda pensar: ¿se ha leído mi ejemplar en otro momento el cotilla y está revisando cuál era la trama en ese contexto? La reacción habitual del lector primigenio no es otra que devolver la mirada hacia el curioso. Entonces, éste último pretende distraerse porque le han pillado.

Como conclusión, ¡que falsos somos! Hay días que no queremos que se fijen en nosotros y en otros nos exhibimos. Es cierto. Como le pasa a los políticos y a los jugadores. Ayer vi a Nole Velickovic (del Real Madrid) acercarse a la prensa con tranquilidad (al principio nadie le hizo caso) para que alguien le sacase sus palabras después del partido. ¿Por qué? Después de estar cabreado por su relación con Messina, su entrenador, el serbio había disputado un buen encuentro y se había reconciliado con el técnico, con la afición y consigo mismo. ¡Qué inteligentes somos todos!

Nube de etiquetas