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La Ley de Murphy, otra entrega


Me encanta leer el libro de ‘La Ley de Murphy’ cuando estoy en un receso y mis pensamientos no se dirigen hacia ningún lugar. El autor, Arthur Bloch, siempre aspira a hacernos reír. Voy a subrayar trece citas de publicación:

– Teorema de Bell: “Cuando un cuerpo se sumerge en agua, suena el teléfono”.

– Principios universales de Bess: “Siempre suena el teléfono cuando usted está al otro lado de la puerta y no encuentra las llaves”. “Cogerá el aparato justo a tiempo para oír colgar a quien llamaba”.

– Primera ley de Marquette sobre las reparaciones domésticas: “La herramienta que necesita es exactamente la que no tiene a mano”.

Segunda ley de Marquette sobre las reparaciones domésticas: “El primer repuesto que compre no será del tamaño adecuado”.

Tercera ley de Marquette sobre las reparaciones domésticas: “Encontrará la herramienta que ha perdido inmediatamente después de comprar otra igual”.

– La Ley de la bolsa de la compra: “La chocolatina que pensaba comerse por el camino siempre está en el fondo de la bolsa”.

– Principio de Stitzer sobre las vacaciones: “Cuando esté haciendo el equipaje, meta la mitad de la ropa que había pensado y el doble de dinero”.

– Dilema de Diner: “Las corbatas limpias atraen a la sopa”.

– Ley de Pantuso: “El libro por el que acaba de pagar cuarenta euros saldrá mañana en la edición de bolsillo”.

– Leyes de Riley sobre las ‘Leyes de Murphy’: “Las librerías que tiene el volumen I no saben nada del volumen II”.

– Ley de Gerard: “Cuando tiene fondos en la cuenta corriente, tardan dos semanas en pasarle los cheques. Cuando no tiene fondos, se los pasan en el mismo día”.

– Ley de Horowitz: “Siempre que ponga la radio, escuchará las últimas notas de su canción favorita”.

– Principio del animal doméstico: “Se ponga al lado de la puerta que se ponga, siempre estará donde no debe”.

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Frases antológicas (2)


Vuelvo a hojear el libro de Arthur Bloch “La Ley de Murphy” y voy a proponeros varias frases antológicas para que os riáis o al menos para que sonriáis.

– Consejo de Edelstein: “No se preocupe por lo que los otros piensen de usted. Están demasiado ocupados preocupándose por lo que usted piensa de ellos”.

– Ley de Blockage: “El que ríe el último… probablemente lo haga porque no ha entendido el chiste”.

– Ley de Parker: “La belleza es interior. La fealdad aflora rápidamente a la superficie”.

– Regla sobre los compañeros/las compañeras de cama: “El que ronca es el que se duerme primero”.

– Ley de Pinto: “Si le hace un favor a alguien, le tendrá que hacer muchos más”.

– Ley de Scott sobre los negocios: “Nunca vaya por los pasillos de su empresa sin un papel en la mano”.

– Leyes de Drummond sobre la contratación de personal: “El currículum ideal llegará siempre el día después de que se cubra la plaza”.

– Ley de Eddie sobre los negocios: “Nunca negocie nada antes de las diez de la mañana ni después de las cuatro de la tarde. Si lo hace antes de las diez pensarán que usted es un impaciente. Si lo hace después de las cuatro, pensarán que está desesperado”.

– Ley de Strano: “Cuando todo falle, intente lo que le dijo el jefe”.

– Ley de Bogovich: “El que duda, probablemente tiene razón”.

Cuanto más trabajo, más suerte tengo


Leí hace poco que un entrenador que ha subido a la ACB con el Xacobeo, Moncho Fernández, dijo que cuanto más trabaja, más suerte tiene.

Es verdad que es aplicable a la mayor parte de los casos esta frase. Sin embargo, se trata de una regla con excepciones. ¿Quién no cree en la fatalidad? Es lógico que si uno no se prepara, las posibilidades de llegar a la meta son menores, pero cuando uno está muy cerca de un objetivo, la suerte interviene de modo inexcusable.

Por ello, yo soy un defensor de que los pesimistas son aquellos que tienen información y no creen en la suerte (o al menos no les ha sonreído como debía). La conjunción entre sueño y realidad es casi imposible, pero la unión entre esfuerzo y autorrealización es mucho más factible. Si tú das el máximo, no te podrás lamentar de que al menos no lo intentaste.

En definitiva, creer o no en la suerte nos hará ser más autocomplacientes o más trabajadores. Las segundas oportunidades suelen existir.

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