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Un día pasado


Cuando sólo tenía unos 13 años me entusiasmó la clase de Música en el colegio. Como Springsteen con su cuaderno de canciones, yo escribía letras y creaba álbumes irrealizables. También eran imposibles las secuencias de acordes que colocaba en la misma página y que veía en discos como los de Blur. Así pensaba que cuando yo entendiese más de notas y de melodías podría tocar esas letras. Esto último aún no se ha podido descifrar, pero sí es factible el leer estos versos que mostraban como puros poemas lo que pasaba por mi cabeza. La mayor parte de mis letras eran en inglés, pero algunas en español han sobrevivido. Como este ‘Un día pasado’ que permanece en el cuaderno verde que siempre supe guardar en el baúl de los recuerdos.

Todo lo que sucede hoy pasó ayer

antes de caer este atardecer.

El cielo negro ladraba  al llover,

las nubes se movían como al correr.

2014-06-22-16-24-33

Todo lo que sucede hoy pasó ayer.

Los niños no nos vieron sucumbir

ante todo lo que quería hundir

esa amistad que no iba a caer.

¿Y cuándo fue?

¿Y cuándo nos viste tú?

¡Ay, destino madrugador

apaga la luz y transistor!

Y como un rostro apagado

esto fue un día pasado.

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La incoherencia del ‘fenómeno fan’ y el ateísmo


Os pongo en situación: en junio de 2012 inserté esta entrada en mi blog que trataba sobre la felicidad de un niño de 4 años que cantó con Bruce el ‘Waiting on a sunny day’ en Donosti el 2 de junio de 2012. Pues bien, hoy estuve leyendo los comentarios de los visitantes de diariovasco.com y pude comprobar cómo había opiniones contrapuestas. Unos resaltaron el maravilloso recuerdo que Íker se llevó para el resto de su vida y otros despotricaron sobre el pésimo ejemplo de sus padres y sobre la cuestionable actitud de los que odian la Semana Santa porque no creen en Dios y acuden a llorar, saltar e incluso tocar a su particular Dios, Bruce Springsteen.
Extraigo una valoración:
“Me parece que nos pasamos un poco. Vaya por delante que me gustan algunas de las canciones de Bruce, pero de ahí a la idolatría… (con fines totalitarios, ¿qué es eso de ‘El Jefe’?, creo que no le gusta hasta a él).
Seguro que muchos de los asistentes al concierto se descojonan de las procesiones de Semana Santa en Sevilla. Pues ahí esta una religión del siglo XXI. Todos (cincuentañeros incluidos) dándolo todo por tocar el cuerpo de su Dios.
Y lo del crío… pues nada, igual que los que van al Vaticano a darle la mano al Papa (que vaya por delante no me parece mal si a la gente le llena eso). Pero en fin esta sociedad de progres tiene estas incongruencias…
Necesitamos dioses para vivir: se llamen Jehová, Alá…o Bruce”.

Mi contestación más sosegada vendría por aquí: es criticable que haya gente que menosprecie ciertos comportamientos y luego los repita en otros ámbitos paralelos. Por ello, ¿por qué no valoro a una aficionada que está en primera fila para ver a Alejandro Sanz o a los Backstreet Boys y sí me jacto de mi gusto por Bruce? Así que todos tenemos un Dios al que venerar, de una forma más radical o no, pero siempre aparece. Nuestras vidas cuentan con un vacío que nuestros oídos o vista se encargan de llenar algún día. Sin embargo, hay un apartado en el que no estoy de acuerdo. ¿Qué tienen ver la religión católica, musulmana o budista con Bruce? Los seguidores acérrimos de Bruce alabamos a un ser que existe. Las acciones de Bruce son dejarse todo en el escenario durante 3 o más horas, sonreír, correr y crear tristeza subsanada por una inmensa alegría. Todo eso cuesta de 65 a 85 euros cada vez que uno compra una entrada. ¿Es la religión del Siglo XXI? No, no habrá muertes por defender a Bruce. Bruce se extiende por el mundo, incluso a los casi 64 años, porque es el mejor “animal” en directo.

Concluyo: “Hay dos tipos de personas en el mundo: los que les gusta Bruce y los que nunca le han visto tocar en directo”.

Mi tercera parada ‘springstiana’ de 2012 en Donosti y tercera anécdota


Ya os contaré en otra entrada de más adelante por qué no dudé en elegir el concierto de Donosti de hoy 2 de junio en vez de otros (y no sólo es porque me parece la ciudad más bonita de España).

Lo que hoy debo decir es cuál fue mi tercer concierto de Bruce Springsteen y qué pasó entonces. Se produjo el 25 de noviembre de 2007. A Bruce le dio por salir durante cinco años seguidos de gira (de 2005 a 2009) y siempre vino a España. El Palacio de los Deportes de Madrid recibió por primera vez a la E Street Band. 15.000 espectadores con público por detrás del escenario (como en Estados Unidos). Apenas tocó durante 130 minutos (el inicio de la gira ‘Magic Tour’ fue escueta en minutaje), pero contuvo muchísima intensidad. El sonido fue lamentable (muy enlatado) y Bruce sufrió un ‘jet-lag’ agravado con un resfriado. Aun así, su calidad fue muy buena y hay que recordar que Charlie Giordano había sustituido al organista Danny Federici hacía pocas semanas atrás (Danny, que llevaba en la banda desde sus inicios, falleció en la primavera de 2008).  Éste fue el listado:

“Radio Nowhere
No Surrender
Lonesome Day
Gypsy Biker
Magic
Reason to Believe
Darkness on the Edge of Town
Candy’s Room
She’s the One
Livin’ in the Future
The Promised Land
I’ll Work For Your Love
Tunnel of Love
Working on the Highway
Devil’s Arcade
The Rising
Last to Die
Long Walk Home
Badlands
* * *
Girls in Their Summer Clothes
Thunder Road
Born to Run
Dancing in the Dark
American Land”.

Mi anécdota principal vino dada porque yo trabajaba en GIGANTES desde hacía siete meses. Siempre debía trabajar los domingos y obviamente ese día era domingo. Llegué a un acuerdo para cerrar mis páginas de EBA y de Femenina a las 16:00 horas más o menos y salir pitando de ahí para llegar a la cola. Hacía frío en Madrid, pero dentro había un horno. Fui con Gabriele, el cual había conseguido una pulsera para el ‘pit’. Era una pena que no estuviésemos juntos, así que tomamos una decisión. Él, que se hallaba dentro del ‘pit’, me iba a entregar su pulsera (ya rota) y yo iba a intentar entrar como fuese a esa zona tapando un poco la rotura del papel. El de seguridad apenas se percató de esta circunstancia y yo pude pasar para vivir el concierto a apenas unos diez metros de Bruce. Recuerdo cómo llevaba cazadora y al final terminé saltando durante las dos horas y diez minutos con una camiseta de manga corta. La mejor canción para mí del concierto fue ‘No surrender’ y es memorable el error en el primer solo del concierto de Clarence Clemons al tocar ‘Radio Nowhere’. Fue mítico el momento en el que la afición pidió a gritos ‘Thunder Road’ y Bruce no dudó en escogerla. El ‘Badlands’ resultó apoteósico y el ‘Darkness of the edge of town’ sonó precioso. Fue una gran presentación del disco ‘Magic’ (nueve temas interpretados). Y al día siguiente… Bueno lo del día siguiente lo contaré el 17 de junio o el 4 de julio. Ya veremos.

Algunos dicen que fue el mejor solo de Clarence Clemons


Como soy un absoluto fan de Bruce Springsteen, voy a poneros un extracto de una canción muy conocida (BOBBY JEAN) en la que el difunto Clarence Clemons toca uno de sus mejores solos de saxofón en la carrera con Bruce Springsteen. Esto lo grabé en el Estadio Olímpico de Roma el 19 de julio de 2009. Fue uno de los mejores conciertos de mi vida. Llevaba la E Street Band con Bruce a la cabeza casi 3 horas sobre el escenario.
Nunca olvidaremos al ‘Big Man’ y espero que Bruce le homenajee en cada concierto de su gira de 2012 a la que yo iré en 6 ocasiones.

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