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Entradas etiquetadas como ‘psicología’

Sobre el sufrimiento


Compré intencionadamente el libro didáctico o de auto-ayuda llamado ‘La inutilidad del sufrimiento’ de María Jesús Álava. El contenido del mismo versa sobre lo subnormales que somos los seres humanos al crear problemas más grandes de los que tenemos. La frase que resume esta obra es la siguiente: nuestros pensamientos guían a nuestras acciones, por lo que es necesario que nosotros controlemos nuestros pensamientos para no sufrir y para realizar acciones positivas.

Estoy totalmente de acuerdo. La psicología al final y al cabo es una materia que busca la autorrealización del yo al mismo tiempo que soluciona las disfunciones del comportamiento humano. Los consejos en forma de actos fácticos y mentales que nos proporciona esta ciencia no siempre nos llevan por el camino recto, ya que a veces hay que rodear la plaza para hallar la mejor salida para nuestros intereses.

El ser humano tiende al pesimismo por lo cruda que es la vida. Todos moriremos. Sin embargo, hay gente que añade problemas menos existenciales a su vida y se amarga. A una persona negativa le da igual que se produzca un hecho bueno malo en una situación familiar, laboral, escolar, íntima, deportiva o de cualquier otro tipo para que siempre piense desde la cara menos fructífera.

Es complicadísimo ser siempre positivo. Las personas tienen una inercia a crearse problemas excusables para mantenerse despiertos: que si este jugador me va a trastocar los planes, que si mi novia no me quiere porque se muestra esquiva, que si tengo un dolor y no me detectan nada tras mil pruebas pero yo creo que sigo teniendo algo, que si no estoy bien preparado para un examen pero he aprobado un 95% de las pruebas de mi vida… Nos arruinamos el presente y como dice muy bien María Jesús Álava “el presente es nuestro”. Eso no lo debemos perder.

Leed este libro si os hace ilusión la reconstrucción de ciertos pensamientos vuestros. Lo podéis descargar en pdf a través de Google o podéis acudir a una librería y adquirirlo por 7.5 euros. Es un “mejor vendido” magnífico.

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Si no te llevo al límite…


Mezclaré la psicología, la sociología y el baloncesto en esta reflexión. Estuve conversando hace unos días con una persona muy entendida en el mundo del baloncesto sobre la motivación y la gestión de grupos. Una de las conclusiones a las que llegué después de hablar con él fue que no se podía dejar a los jugadores sin tensión durante un entrenamiento o un partido. Y lo resumía en la siguiente frase: “Si no llevo al jugador al límite en cada entrenamiento, no estaré consiguiendo lo máximo de él y no mejorará”. Cuando procesé esa información me di cuenta de la extrema complejidad de esta frase para llevarla a cabo en el presente en los clubes (y no sólo de formación).

Si mi generación de los 80 vivía en la ley del mínimo esfuerzo, la actual se ha instalado en un mundo todavía peor: la ley del nulo esfuerzo. Cuando a un jugador se le exige un plus a su rendimiento, comprende que no debe ofrecerlo y que en cuanto que se le toquen las narices montará un escándalo público. Con esta situación, es casi imposible progresar en un equipo amateur y también se ve con frecuencia en el mundo profesional. ¿La solución? O mandarle a freír pimientos o exigirle aún más o dejar que actúe la psicología. El conductismo es la respuesta más frecuente de la última propuesta y yo no puedo estar más en desacuerdo con ella. Una persona muy entendida en este apartado me ha querido asesorar y después de agradecer su gesto no me ha convencido. Esta teoría dice que a una acción le siguen unos efectos y si somos extremos siempre ocurrirán unos efectos después del mismo tipo de acción. Eso me parece casi imposible en la práctica porque no vivimos en laboratorios, sino en sociedades donde interactúan leyes como la anteriormente mencionada al principio de este párrafo. Si a un jugador le aplicas un castigo me surgen varias preguntas: ¿reaccionará siempre de la misma forma?, ¿comprenderá el castigo a la larga?, ¿se podría colocar el mismo castigo a otra persona de la misma forma?, ¿se pueden relativizar los castigos dependiendo de la persona?, ¿y los tutores actuales pierden legitimidad a la hora de castigar?

Soy relativista, lo siento. No llego al nihilismo, pero me acerco. En el mundo de la sociología no he encontrado verdades absolutas y que me aproximen al conocimiento estable. La sociedad es cambiante y sólo nos debemos adaptar, si es que podemos…

Aislarse de todo durante la Copa


Reconozco que un jugador profesional tiene otro tipo de esencia respecto a una persona normal. Lo que genera la Copa del Rey es tan majestuoso que cuando un jugador (da igual si es el máximo anotador o el octavo en la rotación) ve a tantísimos medios rodeándole, debe sentirse, cuanto menos, pequeño y abrumado.

Su comportamiento es absolutamente ejemplar y sabe cómo lidiar cada situación. Cuando finaliza un partido y el jugador está cabreado porque su entrenador ha tirado el partido, porque ha fallado el lanzamiento importante o porque su compañero no le ha pasado ni una, su reacción suele ser más que sosegada. Es un auténtico crack. Cuando veo la entereza de ellos no me pongo a pensar si gana  poco dinero o si su cuenta corriente está repleta de euros. Me maravilla su capacidad de autogestión de los sentimientos.

Ni que decir tiene que vivir en el Palace si te tienes que vestir de corto estos días no debe ser fácil. La razón principal es que en ese hotel están siempre los medios esperando a que bajen las estrellas para preguntarles sobre cualquier nimiedad. Refugiarse en la habitación y responder a las llamadas imprescindibles son los dos hábitos mejores que puede llevar a cabo para relajarse.

Ya falta menos para la Copa.

 

El entrenador es un ser paciente


En todos los trabajos del mundo las personas deben demostrar que controlan el funcionamiento de su adrenalina y en el caso de los entrenadores de cualquier deporte también.

A veces a uno le dan ganas de hacer algo de lo cual se arrepentirá 5 minutos después, más por las consecuencias y por la forma que por el fondo de la acción. Esta situación la he vivido como entrenador de baloncesto en los últimos 10 años de mi vida y sinceramente he pasado de no controlar la adrenalina en ningún caso a saber manejarla mucho mejor (como me está ocurriendo esta temporada). Sin embargo, hay un límite que no se debe sobrepasar,  el cual normalmente viene fijado por el respeto entre las personas y por ello es muy legítimo dejar de ser paciente.

Lo peor que asiste a la legitimidad es haberla perdido y depender de los demás y no de uno mismo. Sin embargo, así se han movido los grandes imperios y lo que cuenta siempre es el resultado y no tanto los medios (porque si contasen los medios, probablemente no estaríamos utilizando este blog ahora mismo).

Como conclusión, tomad complementos vitamínicos para controlar la furia, los nervios y el desasosiego. No os queda otra si queréis llegar a ser algo en vuestras profesiones.

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