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Ratos de ardor y melancolía (Poesías XV)


RATOS DE ARDOR Y MELANCOLÍA (1999)
Ratos de ardor y melancolía
transcurren durante la noche.
Ratos de furor y armonía,
yo, sentado debajo del porche.

Imaginación violenta y tétrica,
luz sincera y bastante maltrecha,
viento fugaz y persistente,
granja alejada, pestilente,
imagen precisa en su métrica
y energúmena y vacía, estrecha.

Vislumbro un amargo sueño,
escrutado un posible fuego
que apague el camino
y encienda senderos.
Cegado está el humilde llanto,
oscurecido su ágil canto
que enseñe el sentido
y oculte los besos.

Aunque sin más que un gesto,
despiadado y tierno,
yo anduve por tierra árida,
hallé un final, un desenlace,
con una suave cara pálida,
que clarificaba todo el trance.

Encontré para vivir una razón,
razón irreal e imposible,
que mostrara de manera factible
mi próxima pasión:
VIVIR CON EL CORAZÓN.

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Etopeya (Poesías XIV)


¿Sabéis que una etopeya significa “descripción del carácter, acciones y costumbres de una persona”, verdad? Así me gusta. Yo ya lo había olvidado. En 1999 practiqué la asignatura de Lengua con estos versos.

ETOPEYA (1999)
Entre unas brillantes paredes
piensa el vil Martínez Céspedes
que lucha por cavilar
en su mundo ruinoso
como busca un oso
en un frondoso pinar.
Él es oscuro, perspicaz,
cobarde y con un disfraz
atenta contra la libertad.
¡Oh, qué liberal que se ha tornado
aquél que disputa con el pueblo
y que tan insensato se ha vuelto
para que todos hablen a su abogado!
Él es lo que luce sin lucir,
lo que siente sin sentir,
lo que existe sin existir,
porque sólo quiere para su bien
lo que acabe pareciendo hiel.
Enigmático, extrañado,
seguro y en auge.
Vestido con finos trajes
que convierten esclavo
a un ser hipnotizado.
Desea a su mujer, a su carrera,
a su madera, a su manera.
Quiere a sus sentimientos,
a sus pensamientos
y nadie obtendrá un cambio
de actitud ni en un año
ni en su negra existencia.
Es su esencia.

Donde hay libertad (Poesías XXII)


DONDE HAY LIBERTAD (1999)
Miro cerca quizás.
Oigo muy poco más
que ese eterno sordo
que camina aun solo
por donde el bermejo
abunda entre el espeso
río de la oscuridad:
agua negra del mar.

Miro, miro esferas
por donde hay libertad,
donde hay personalidad,
enigmática y estrecha.

Si de todo me riera como tú,
tú que manejas, destino, tú,
el transcurso de mi sangre, tú,
que modificas la pisada, tú,
como si creyes el vudú
de los impostores.

Poesías (XIX)


A esta misma hora que he publicado esta entrada en mi blog, habré terminado la última conferencia de la tres programadas sobre publicidad, consumo y medios de comunicación en mi añorado colegio LOYOLA de Aranjuez. Como publiqué numerosas creaciones literarias en la revista trimestral de este centro educativo, hoy añado una del año 2000 y que dediqué de la siguiente forma: “Si alguien está feliz y no lo finge, mejor que no lea esto. Es muy triste. Yo ya no soy el que era (a Andrés y a Samuel)”. Creo que es uno de mis cinco mejores poemas y serviría para bastantes canciones.

I’M SAD, JE SUIS TRISTE (año 2000)
Aunque la verde pradera reluce,
aunque el alma pálida no se queja,
aunque mis tímidos versos no crujen,
aunque, aunque…, yo ya no soy el que era.

Quizás mi ancha ansia, enclave de luces,
proclame la búsqueda de su vera.
Aunque ella otee como mi alma ruge,
aunque, aunque…, yo ya no soy el que era.

Aunque mi pasión cruce fronteras,
aunque mi razón avance pasajera,
aunque mi amistad sea caballera,
aunque, aunque…, yo ya no soy el que era.

Mas la vida es extensa.
Mas la fe es duradera.

Mas el sentido es mi calleja
que al hondo hoyo se asemeja.
Mas mi alma estalla en alerta
porque el vil cambio la besa.

Poesías (XV)


OLEADAS AL VIENTO (principios del año 2000)
Suave sopla el claro viento.
Las olas, la corriente…
La brisa acaricia la piel.
La humedad, la mente…
La arena fresca, mojada,
se desliza por su frente.
Él cuida sus cabellos finos.
La mañana, la gente…
Se besan, les ven, pasión…
Segundos, música, el ente…
Se desvanecen las figuras,
las nubes son las oyentes.
Ellos solos, el calor, la vida.
Una hora, melodía fuerte…
La noche…, la brisa escapada…
La noche…, la suerte.

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