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La Cubilla y la dureza acumulada


Subían muy rápido el Puerto de La Cubilla y en el pelotón no pasó nada hasta quedando 5 km. San Lorenzo y La Cobertoria antes que La Cubilla, un final inédito en La Vuelta. Visto lo visto, surgen varias razones por las cuales no hubo más espectáculo por parte de los favoritos.
Si no pueden o no quieren los ciclistas, no hay nada que hacer. La etapa más aburrida de La Vuelta (ayer a Guadalajara) fue la más vistosa. Es una cuestión de varios factores antes de la segunda jornada de descanso: falsos llanos de 20 km. hasta que quedan 18 km. para iniciar oficialmente la ascensión a La Cubilla; cansancio mayúsculo de los favoritos por la tralla que llevan ya no solo en La Vuelta sino en toda la temporada; pocos favoritos en liza guardando lo poco que tienen; no hay rampones imposibles así que todo depende del ritmo machacón de los que tiran; sensación de que si no hay un rampón que incomode el pedaleo, nadie se ataca hasta quedando poco…
A mí me encanta La Cubilla, pero necesita tener un encadenado de bajar e inmediatamente subir, como Cobertoria, Cordal y Angliru. Aun así, es cuestión de dar tiempo, como pasó a La Farrapona, para que la dureza se refleje más en las piernas. Pasaron cosas ya que Valverde cedió tiempo y Quintana perdió muchas de sus opciones antes de recuperar tiempo en Guadalajara, pero se esperaba que fuese en La Cubilla, un puerto más tendido, donde se viese que los rampones coartan a la gente y que lo tendido llama al espectáculo. Otra vez será.
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Las faldas de La Cobertoria por el oeste


Es un puerto especial por su extraordinaria belleza y por los paisajes que nos regala: la Cobertoria. Os muestro su cara oeste, la más suave respecto al desnivel y longitud, pero aun así es una pared.

Digital StillCamera

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Asturias, patria querida (XII)


Ya en Cantabria no queda bien hablar de Asturias, patria querida. Sin embargo, Fuentedé está a un paso de Asturias y por ello incluyo esta parada entre mis andanzas en Asturias. Gracias por haber seguido estas doce aportaciones visuales que he realizado. Ésta es la última.

A 1.800 metros de altitud no esperéis sol siempre

A 1.800 metros de altitud no esperéis sol siempre. Las nubes acarician los riscos y el inicio de los barrancos en Fuentedé.

Un balcón hacia el abismo en Fuentedé

Un balcón hacia el abismo en Fuentedé. Sobre una reja colocas tus pies y esperas que la estructura metálica no se venga abajo, porque si no tu vida acabaría en ese mismo momento.

La niebla se disipa y las vistas son bellas en Fuentedé

La niebla se disipa y las vistas son bellas en Fuentedé. La niebla no es una constante en Fuentedé. Gracias a la divina providencia.

Asturias, patria querida (XI)


Penúltima entrega sobre Asturias y sus parajes increíbles. Esta vez también incluiré a Cantabria, ya que el Teleférico de Fuentedé fue la última parada de nuestra aventura vacacional.

El Refugio de Vega Redonda desde arriba

El Refugio de Vega Redonda desde arriba. Un oasis en un territorio inhóspito.

Lo que hicimos, en un cartel

Lo que hicimos, en un cartel. Si queréis todos los datos de la ruta que realizamos, ahí la tenéis. Disfrutad de todo el conocimiento que no he sabido aportaros.

La pradera de Fuentedé

La pradera de Fuentedé. Tendré que subir arriba por un teleférico que produce miedo. No se puede ver la punta que está a 1.820 metros de altitud.

Asturias, patria querida (IX)


Seguimos ascendiendo al Mirador de Ordiales en los Picos de Europa en Asturias y el cansancio hace mella en nuestros cuerpos. Nos hallamos a casi 1.400 metros de altitud y tuvimos la fea acción de partir en ayunas (la explicación de esto en otra entrada, si lo solicitáis). Mi cabeza expande el sudor por todos los lados y empiezo a ver doble. En una de las paradas para retomar fuerzas y luego continuamos por estos parajes.

Laderas agrestes

Laderas agrestes. Ya se acabó la complacencia. Ahora toca apretar los dientes y ascender por pendientes cada vez más empinadas y complicadas.

El Refugio de Vega Redonda

El Refugio de Vega Redonda. Merece la pena alcanzar los 1.450 metros de altitud para tomarse un caldo por 4 euros en un vaso de cristal. Está buenísimo. Además, el café cuesta 1.70 euros y contiene mucho más cantidad que cualquier que cueste 1.20 en cualquier lugar.

Nieve dura y un guía cojonudo

Nieve dura y un guía cojonudo. Las estrecheces aumentan y no hay que mirar más que al suelo. La niebla es la fiel compañera y puede sorprendernos el viento en cualquier momento. El guía es muy inteligente y conoce muy bien las cumbres de Asturias.

¿Montamos un chalet sobre tierra llana?

¿Montamos un chalet sobre tierra llana? En el terreno kárstico es mejor andarse con cuidado y no dar un paso en falso porque puedes caer por una barranquito y terminar 100 metros más abajo tanto al aire libre como dentro de un cuevón espectacular.

Asturias, patria querida (VIII)


Seguimos yendo hacia el Mirador de Ordiales y las instantáneas necesitan ser tomadas cada 500 metros porque hay un rincón que merece una parada y un recuerdo. Estamos en los Picos de Europa, yendo desde el Lago de Enol hasta el Mirador. Otras cuatro imágenes bellas.

Camino, no estreches

Camino, no estreches. No sabéis bien lo que es andar por este camino con una ligera pendiente hacia arriba y tener que sortear miles de piedras apenas unos dos kilómetros más adelante para poder llegar a nuestro destino.

Ya te veo, alta montaña

Ya te veo, alta montaña. Los últimos pasos sobre un sendero muy practicable y transitable por automóviles. A partir de ese pequeño aparcamiento no habrá nadie que deba descuidar su caminar.

Entre hayas anda el juego

Entre hayas anda el juego. El Hayedo de Montejo es un caso raro en la Comunidad de Madrid, pero en Asturias hay hayas por doquier y si hay un riachuelo cerca, aún mejor.

No descuides tus pasos

No descuides tus pasos. El horizonte es muy bello, pero lo más inmediato es no tropezar con los cantos y piedras que impiden el caminar ágil.

Asturias, patria querida (VII)


Ya en los Picos de Europa en su totalidad, os voy a mostrar los cambios que se producen en la alta montaña desde los 1.100 metros hasta los 1.800. Un camino tortuoso de 10.2 kilómetros de ida y otros 10.2 de vuelta para visitar el Mirador de Ordiales. Allí está enterrado un montañero que amó tanto esta cordillera que quiso descansar a 1.800 metros de altitud. Maravillosa forma de acabar en este mundo y dejar una huella que sólo la destrucción del planeta impedirá que se perpetue.

Pradera y camino suave que lleva al mirador.

Pradera y camino suave que lleva al mirador. Hacía sol, unos 13 grados y me apetecía más tumbarme sobre la hierba que andar 10 kilómetros hacia arriba. Pero la experiencia iba a merecer la pena. Al fondo, unas nubes acechantes nos iban a demostrar que en la alta montaña no se deben malinterpretar los avisos de peligro.

Típica ladera de Picos a 1.200 metros

Típica ladera de Picos a 1.200 metros. Lo más espectacular se encontrará más arriba porque a 1.200 metros todavía aguanta la pradera en las laderas de los Picos de Europa. Más arriba, el modelo kárstico nos sorprenderá.

Modelo kárstico soleado

Modelo kárstico soleado. Aquí se esconden los rebecos y los corzos, aunque a altitudes tan bajas como ésta (unos 1.200 metros) es complicado que aparezcan.

Asentamientos en la alta montaña

Asentamientos en la alta montaña. Sirven para guardar ganado y se adaptan visualmente a la perfección en el paisaje.

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