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La Cubilla y la dureza acumulada


Subían muy rápido el Puerto de La Cubilla y en el pelotón no pasó nada hasta quedando 5 km. San Lorenzo y La Cobertoria antes que La Cubilla, un final inédito en La Vuelta. Visto lo visto, surgen varias razones por las cuales no hubo más espectáculo por parte de los favoritos.
Si no pueden o no quieren los ciclistas, no hay nada que hacer. La etapa más aburrida de La Vuelta (ayer a Guadalajara) fue la más vistosa. Es una cuestión de varios factores antes de la segunda jornada de descanso: falsos llanos de 20 km. hasta que quedan 18 km. para iniciar oficialmente la ascensión a La Cubilla; cansancio mayúsculo de los favoritos por la tralla que llevan ya no solo en La Vuelta sino en toda la temporada; pocos favoritos en liza guardando lo poco que tienen; no hay rampones imposibles así que todo depende del ritmo machacón de los que tiran; sensación de que si no hay un rampón que incomode el pedaleo, nadie se ataca hasta quedando poco…
A mí me encanta La Cubilla, pero necesita tener un encadenado de bajar e inmediatamente subir, como Cobertoria, Cordal y Angliru. Aun así, es cuestión de dar tiempo, como pasó a La Farrapona, para que la dureza se refleje más en las piernas. Pasaron cosas ya que Valverde cedió tiempo y Quintana perdió muchas de sus opciones antes de recuperar tiempo en Guadalajara, pero se esperaba que fuese en La Cubilla, un puerto más tendido, donde se viese que los rampones coartan a la gente y que lo tendido llama al espectáculo. Otra vez será.

Los puertos más duros que he subido hasta 2016 (11-15)


Si las dos anteriores entradas con los monstruos más alucinantes que he subido (1-5 y 6-10) eran ya de por sí arbitrarias y algo polémicas, no lo será menos la que sigue ahora. Entramos en el mundo de los puertos de menos de 2.000 metros y ahí habría una multitud de discrepancias sobre cuáles son más o menos duros. A disfrutar esta lista:

11. Errozate: La estrella desconocida y escondida de la Irati Xtrem. En 2013 ya hablé en este blog sobre esta marcha navarra-francesa en dos entradas (primera y segunda), por lo que no me debería extender demasiado. Sólo decir que al liarla con el sillín (pobre principiante), creé una lesión de rodilla durante este “perro de presa” mientras que surcaba sus rampas del 10 al 19%. El ciclocomputador se volvía loco en esa carretera estrechísima donde uno no sabía bien hacia dónde iba. Si no fuese por el descansillo discontinuo al final, estaría a la altura del Angliru. Además, al colocar esta brutalidad en la mitad de la marcha, pierde cierto poder de castigo respecto a si estuviese en la recta final. Los números no engañan (10 km. al 9.6%) y está en la posición 3 de pendientes máximas de mi lista hasta el momento. Sin embargo, todo no es la pendiente, y esos 1.273 metros se me antojan insuficientes para elevar de categoría a este toro ya que la falta de oxígeno hace mucho. Desafortunadamente, no he encontrado fotos de mi conquista.

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12. Larrau: En la segunda entrada sobre la Irati Xtrem expuse lo que significó para mí el Larrau en 2013: ¡un suplicio! Leí en algún comentario un “Larrau, puf”. No me extraña que se expresasen así. Sus 15 km. no son ninguna broma. ¡No! Degüellan al cicloturista menos precavido. No hay tregua. Estamos ante el ‘Rey de los Pirineos’ según algunos. Desde que se toman los pertinentes desvíos, vemos el cielo de cerca muy pronto y eso merma nuestra resistencia. Los kilómetros enteros a más del 11% son como cuchillas que hacen sangrar. ¿Por qué lo dejé para la posición 12ª? Porque tiene un descansillo de tres kilómetros. Si no lo hubiese, Larrau estaría compartiendo puesto con el Gamoniteru, ¡seguro! Lo que uno debe superar hasta el Col de Erroymendi es lo más parecido a un infierno y si hace calor… uno estaría dentro del propio infierno cuando esa pendiente del 16% previa al descansillo nos tortura sin piedad. Gritar desesperado al coronarlo como se puede ver en el vídeo que adjunté en 2013 no me parece nada descabellado. Y pensar que Larrau por la cara sur no es más que un Navacerrada…

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13. La Gallina: El rey de La Purito. La puntilla, la que te hace ir mal en La Comella y en Cortals d’Encamp. La Vuelta de 2015 probó toda su crudeza tras intentar mostrarla hasta el Santuario en 2012 y 2013. Sin embargo, la cara de Fontaneda es la que te hará cacarear en tu subconsciente. Inevitable. Empieza exigente e incluso se permite el lujo de descender durante menos de un kilómetro para ir introduciéndote en un sendero asfaltado donde uno creerá que tiene suficientes fuerzas para exprimirse. ¡Pero no! Esos dos kilómetros entre pinos por una calzada de sólo un carril se tatuarán en tu piel, sobre todo en el 18% que te puede llegar a marcar el ciclocomputador. Luego no serás capaz de coger ritmo hasta los 1.900 metros de la coronación e irás con especial cuidado al descender por la también extrema cara gemela. Si lo subes con calor, como yo en 2016, atente a las consecuencias. Menos mal que la organización de La Purito es excelente, que si no…

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14. Ermita de Alba: ¿Qué hace un cuestón de casi 7 km. en el puesto 14? Pues bien, aún no me he atrevido a editar el vídeo de mi subida porque hay momentos en los que me quedo casi parado. En julio de 2015, antes de ir a Galicia a realizar una marcha que culminaba en el Muro de Ézaro, decidí realizar una parada en Asturias, la última hasta estas fechas (un sacrilegio a mi amor por Asturias). El objetivo era subir Lagos de Covadonga pero un retraso al recibir mi bicicleta impidió tal hecho y decidí parar en Pola de Lena de nuevo para, en poco más de 30 km., escalar la Cobertoria por el Cuchu Puercu (esto es, el Cordal más un sendero asfaltado con pendientes muy cambiantes y el último tramo de la Cobertoria este) y bajar a Santa Marina y Bárzana donde tomaría un desvío a la derecha para iniciar la cuesta de cabras que es la Ermita de Alba, la cual se estrenaría dos meses después en La Vuelta. No me pareció nada del otro mundo en los primeros compases, sinceramente, siempre entre un 10 y un 12%. Se podía llevar el 34×28 con soltura. Sin embargo, la estocada estaba en la segunda mitad al pasar Salcedo. Tanto es así que uno dudaba si sería capaz de no pararse en el resto de rampas. A pesar de que fue un día bastante seco, al llegar justo al final, donde hay hormigón rallado, mi rueda delantera hizo un extraño y tuve que poner pie a tierra. Daba igual, ya estaba arriba. Recomendable al 100% para deleitarse con el mundo rural asturiano y para saborear un 11% en 6.65 km. De tener dos kilómetros más… en el Olimpo de los Dioses.

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15. Monachil: Han pasado varios años desde que fuese descubierto para el gran público en las primeras ediciones del cambio de milenio en La Vuelta. Sin embargo, siempre sorprende cómo puede hacerse tan dura una vertiente donde hay un descansillo incluido. Verdaderamente no hay mucho tiempo para coger ritmo. Zarpazos al 15% por doquier y un escenario seco y amenazante con olivos de decorado. Con calor y sin viento no sé qué será esto… Justo antes de coronar El Purche uno piensa que ha terminado todo el sufrimiento pero la puntilla aparece justo después de un traicionero descenso. Esa recta que asoma al fondo es un infierno ya que llega hasta el 15%. Un espectáculo. El dúo Monachil-Hazallanas de 2013 en La Vuelta fue impresionante y en 2017 volverá a La Vuelta con culminación en el punto más alto que yo subí en 2016.

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Continuará…

 

La Marcha Perico Delgado desde dentro


El Piélago, Mijares y Navalmoral en bici


Vuelvo a mostraros la sierra de Gredos y alrededores como ya hice en esta ocasión al detallar en vídeo los puertos de Pedro Bernardo, El Sidrillo y Serranillos.
Ésta vez me centraré en los puertos de El Piélago por su vertiente más exigente (la del Castillo de Bayuela), de Mijares (por la parte de Gavilanes, la más empinada) y de Navalmoral (el cual no completé porque se me echó el tiempo encima y paré a cinco km. de la cima, más o menos, aunque había piernas para más).

SUBIENDO EL PUERTO DE MIJARES

SUBIENDO EL PUERTO DE MIJARES


Éste es el recorrido en http://ridewithgps.com/routes/2939172
mijares

Éste es el vídeo:

Desde Cardiel de los Montes inicié una ruta que se complicó desde el inicio con El Piélago: 15 km. al 5% aproximadamente y una irregularidad manifiesta durante la altimetría. Precioso, muy caluroso, pero con algunas sombras que animan al cicloturista. Las pendientes del 11% aparecen en El Real de San Vicente y poco antes de tomar el desvió hacia Navamorcuende hay una fuente que cuentan que consigue una gran salud en el bebedor. El 5 y 6 % de pendiente provocan que la cadencia sea alta y los profesionales puedan subir la mayor parte del puerto con plato grande.

Subiendo El Piélago.

Subiendo El Piélago.


Yo me conformé con el 34×24 a unas 75-90 pedaladas al minuto para lograr el menor desgaste posible en mis piernas. El desnivel acumulado en este puerto fue de unos 737 metros y en el km. 18 ya llevaba un primera (suave) en mis piernas (http://www.altimetrias.net/aspbk/verPerfilusu.asp?id=183
) y en teoría iba a llegar a los 102 km. (aunque al final me detuve en 96).

La bajada de El Piélago fue espectacular por las sombras de rebollos, castaños y pinos que se agolpaban saludándome en cada cuneta. Sin duda, son vertientes de muchísimo calor en verano pero sus resguardos naturales son de agradecer. La llegada a Navamorcuende es rápida a pesar de que nunca hay una pendiente pronunciada y ahí vi una iglesia preciosa que aparece en el vídeo. En el primer cruce del pueblo no sabía por dónde tirar hacia Buenaventura y un vecino de ese lugar me explicó que debía ir por una carretera en muy mal estado y nulamente señalizada. A los 300 m. me desanimé en continuar mi ruta por ahí, pero finalmente lo intenté porque tenía buenos recambios para mis ruedas y no pinché en ese tramo de unos 5 km. de firme parcheado, con gravilla y botoso; en definitiva, una pista forestal. Bajé hasta Buenaventura y en pocos km. ya estaba en el famoso valle del Tiétar donde el calor es similar al de Andalucía.
En vez de subir Pedro Bernardo como hace unos meses, opté por la carretera que subía hacia Gavilanes y hasta el puerto de Mijares a 1.570 m. de altitud. Ver su altimetría no asusta más que por su longitud (22 km.), ya que las pendientes son suaves (en torno al 5-6 % con falsos llanos y alguna rampa de hasta el 11%) . Aun así, como dice Perico, “es un puerto largo, pero duro”. Lo más empinado está justo al final y en el transcurso de los dos acogedores pueblos de Gavilanes y Mijares, los cuales están incrustados en la montaña.
Desde el primer momento se ve el final de la ascensión, pero uno no se imagina que deberá tomar tantos recortes, curvas y laderas hasta contemplar el valle de Burgohondo que separan picos de unos 1.800 m. en las llamadas Sierra del Valle (al este) y Sierra de Mijares (al oeste) dentro de la Sierra de Gredos. Es curioso cómo al no haber existido incendios en esta vertiente (menos mal), hasta los 1.300 metros predomina el bosque de pinos y a partir de ahí se contempla un piornal que endurece visualmente el puerto, pero no así las pendientes que continúan con la misma disposición.

Mijares a más de 1.300 m. de altitud

Mijares a más de 1.300 m. de altitud


Mijares es un primera con todas las de la ley y la lástima es que no posea un punto más de desnivel, ya que entonces estaríamos ante uno de especial categoría.

Tras coronar, afronté un descenso de 15 km. hasta Burgohondo pasando antes por Villanueva de Ávila. Por la cara norte, Mijares cambia radicalmente y es un desierto duro donde los árboles escasean, aunque la fisonomía es idéntica en sus porcentajes, pero más corto (15 km. a casi el 5%, otro primera, esta vez más endeble).
En las calles de Burgohondo comencé los últimos km. del día en clara ascensión hacia el puerto de Navalmoral, si bien es verdad que la subida no adquiere un protagonismo importante hasta que no se pasa por el pueblo homónimo. “Como se me pasó el arroz en la sartén” ya que difícilmente iba a llegar a una hora decente para comer en Ávila, a las 14:40 horas decidí parar a unos 1.220 m. de altitud en este puerto de Navalmoral para echar la bici al coche y tirar hacia Ávila donde llegué en apenas 20 minutos. Mi impresión sobre Navalmoral es que cuenta con las mismas características que los anteriores, pero quizás no imponga ningún porcentaje superior al 8% y por eso se queda en un segunda en La Vuelta que yo cuestiono (casi 15 km. al 4.3%). Ah, por cierto, la comida fue reconfortante con patatas revolcadas, sopa castellana, judías de El Barco de Ávila y chuletón. Fantástico y fresco día de cicloturismo a finales de julio en las provincias de Toledo y de Ávila.

Terminando en la mitad del Puerto de Navalmoral a unos 1.220 m.

Terminando en la mitad del Puerto de Navalmoral a unos 1.220 m.

El Alto del Naranco, explosivo y perfecto para entrenar


Los cicloturistas de Oviedo están de suerte. No por el tráfico y los semáforos pesados de la ciudad, sino por las fantásticas montañas y montes de sus alrededores. No olvidemos que La Vega, pueblo en el pie de El Angliru, se encuentra a apenas 15-20 km. de la capital asturiana.
Sin duda alguna, la subida reina de estas inmediaciones es el Naranco. El miércoles 26 de junio, el mismo día en el que Bruce tocaba en Gijón, probé mi rodilla maltrecha en este puerto de primera (muy exagerado, pero como suele ser final de etapa, como ocurrirá en 2013 en La Vuelta…).
Lo afronté con escaso respeto porque pensé que como mucho se agarraría durante un km., pero finalmente me pareció muy duro desde el km. 2 (desde las iglesias románicas de Lillo y del Naranco) en adelante. Incluso en el último rampón previo al monumento que corona el monte pude ver un 18% en mi ciclocomputador.
Es una subida muy frecuentada para senderistas, corredores y ‘ciclistas de bicicletas de montaña’. Me gustó lo suficiente para añadir una entrada en mi blog. Aquí os dejo mi coronación y el perfil de http://39x28altimetrias.com/altodelnaranco.html.

Alto del Naranco

YO EN EL NARANCO

VISTAS HACIA OVIEDO Y DOS CICLOTURISTAS

Fito y Lagos de Covadonga en bicicleta


Dentro de lo que cabe, tras el mal trago pasado en la ascensión a Lagos de Covadonga de 2012 (https://carlosvelasco.wordpress.com/2012/09/07/los-lagos-de-covadonga-y-un-cicloturista-con-un-cambio-casi-roto/), no había más remedio que intentarlo de nuevo en el viaje a Asturias de 2013 y por eso, en el mismo día que debía volver a casa, acometí un recorrido corto (53 km.) con los dos colosos Fito y Lagos en la misma etapa que partió de Coceña. Eran los mismos últimos 53 km. de la etapa de 2012 de La Vuelta que ganó Piedra y donde Purito Rodríguez cosechó unos segundos más respecto a Contador. He aquí el perfil de ese día:
ETAPA DE LAGOS DE COVADONGA EN 2012 EN LA VUELTA

El Fito no sólo es corto y duro (http://www.altimetrias.net/aspbk/verPuerto.asp?id=334) con ese casi 8% que deja duritas a las piernas, sino que presenta una especial belleza si uno es capaz de ascenderlo sin niebla. En mi caso no se produjo ese, pero no pasó nada; contaba con ello. El descenso es botoso pero como no hay mucha pendiente, uno puede trastear bastante bien. En Arriondas me equivoqué el primer desvío pero fui capaz de dar la vuelta a tiempo y llaneé hasta Cangas de Onís, donde un poco más adelante tomé la carretera hacia la derecha que me iba a llevar primero hacia la Basílica de Covadonga y más tarde, tras sortear la famosa rotonda a 230 m. de altitud, hacia Los Lagos de Enol y Ercina (http://www.altimetrias.net/aspbk/verPuerto.asp?id=335). ¡Qué comentar de una ascensión ya conocida! Durísima a pesar de que la bicicleta de 2013 pesaba 2.5 kg. menos que la de 2012 y eso que portaba también un desarrollo muy diferente y más cómodo: 42×29 en 2012 y 34×28 en 2013. La Huesera sigue siendo la Huesera y el Mirador de la Reina continúa atragantándose a cualquier cicloturista que no esté muy preparado. Recuerdo que el día 25 de junio había hecho la ruta de la Cobertoria y el Cordal (https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/07/11/el-intento-fallido-de-subir-el-angliru-del-25-de-junio/) y el 28, un día antes de Los Lagos, había subido San Lorenzo y La Farrapona (https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/07/12/san-lorenzo-y-la-farrapona-en-una-jornada-preciosa-en-asturias/), por lo que Los Lagos pesaron bastante en las piernas. Aun así, es imposible arrepentirse de esta mágica ascensión que presenta una pendiente media menor de lo que realmente supone subirla. Aquí está la prueba.

Perico en 2012 para TVE realizó este reportaje donde se demuestra la dureza que mis acompañantes pudieron grabar.

San Lorenzo y La Farrapona en una jornada preciosa en Asturias


Si en la anterior entrada (https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/07/11/el-intento-fallido-de-subir-el-angliru-del-25-de-junio/) revisé mi primer intento fallido de subir al Angliru por una lesión de rodilla, ahora os comento cuál fue la replanificación de las vacaciones en Asturias. Mi idea era cumplir este etapón (http://ridewithgps.com/routes/2729378) con Maravio por Prado (un 1ª), San Lorenzo por Teverga (un especial categoría) y La Farrapona (otro especial categoría). Estos dos últimos puertos se ascendieron en La Vuelta de 2011 y yo iba a hacer los 44 últimos km. de esta etapa que ganó Cobo. Además, Marce de la web 39×28, me aconsejó no subir Somiedo y sí La Farrapona. No me defraudó la elección. Muchas gracias.
ETAPA DE LA VUELTA 2011 CON LA FARRAPONA
Sin embargo, ante la incertidumbre de mi rodilla preferí no arriesgar y probé San Lorenzo desde Aguasmestas ya que yo venía del oeste de Asturias ese día y si todo salía bien iba a completar también La Farrapona. Entonces, el perfil quedaría de esta forma:
ETAPA FINAL.
Éste es el vídeo de los 48-49 km. que completé en unas tres horas.

Éstas son las altimetrías de los dos puertos ascendidos.

San Lorenzo oeste: http://39x28altimetrias.com/sanlorenzooeste.html
WEB DE 39X28

La Farrapona: http://39x28altimetrias.com/lafarraponaasturias.html
WEB 39X28

Así explicó Perico cómo eran San Lorenzo y La Farrapona:

El intento fallido de subir El Angliru del 25 de junio


Cayeron Tenebredo, Cobertoria y Cordal, pero el objetivo era sumar también, y en final de etapa, El Angliru. ¿Por qué ocurrió esto? En el vídeo, la respuesta.

Éstas son las altimetrías de los tres puertos ascendidos:
Tenebredo: http://39x28altimetrias.com/tenebreonorte.html
TENEBREDO NORTE WEB 39X28
Cobertoria Oeste: http://www.altimetrias.net/aspbk/verPuerto.asp?id=538 o http://39x28altimetrias.com/lacobertoriaporllanuces.html
COBERTORIA OESTE 39X28
Cordal Sur: http://39x28altimetrias.com/elcordallena.html
EL CORDAL 39x28

La Irati Xtrem, una experiencia cicloturista vital (y 2)


En la anterior entrada (https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/06/18/la-irati-xtrem-una-experiencia-cicloturista-vital-1/) os expliqué cómo fue la marcha hasta el kilómetro 62, momento de la coronación del coloso Errozate. No os comenté que a la mitad de esa ascensión debido al excesivo pedaleo haciendo fuerza con los riñones, mis lumbares se lastimaron demasiado en las pendientes superiores al 10% y alcancé la cima con dolores que quedaron aletargados hasta Larrau. Entonces creía que no iba a ser capaz de terminar la dura prueba, y eso que todavía había por delante 66 km…
Perfil
Por así decirlo, al acabar Errozate, uno entraba en una zona muy parecida a la del Aubisque-Soulor: prados de alta montaña sin árboles que rodeasen las pedaladas y escasa continuidad en las pendientes pasando de rampones a bajadas de 3 kilómetros. El descenso de Errozate fue muy corto, me detuve en un avituallamiento casi pastoril e inicié el antepenúltimo puerto llamado Surzai-Lepoa, un tercera incómodo a ratos por sus pendientes cortas de más del 10% pero muy asumible por mis piernas con tranquilidad.
Surzai-Lepoa
La subida finalizó en un enclave donde ya dominaban más los árboles y me impulsé por una bajada muy corta para ya estar en el km. 75 con el puerto que me rompió definitivamente: el Irati/Bagargi. 6 km. al 5%… poquísima cosa, ¿no? ¡Y una leche! Falsos llanos y 10-15%, falsos llanos y pendientes muy afiladas… Así era imposible descansar.
Bagargi
Con niebla coroné y me fui de cabeza al avituallamiento con la sensación de que Larrau iba a resultar imposible.
Tras un descenso ‘tour’ (carretera asquerosita y engañosa con mucha inclinación) hacia el pueblo de Larrau, llegué al km. 94.7, inicio de la última brutalidad: casi 14 km. al 8%. Creía que el ascenso comenzaba en el pueblo de Larrau, pero no me pude equivocar más… Dos km. supuestamente al 6.5% y uno al 5% entrando en la pequeñísima localidad francesa para pasar por una alfombra magnética donde mi chip de la rueda delantera iba a empezar a funcionar ya que la subida a Larrau desde el km. 96 más o menos se cronometraba.
Larrau
Qué decir de la peor hora y media de mi vida sobre una bicicleta. El pulsómetro no subía de 160 pulsaciones, todo el mundo me pasaba por la izquierda o por la derecha, el medidor de la pendiente no bajaba del 10% y mi velocidad no superaba los 6-8 km./h. ¿Qué hacer entonces? Recordar como buenamente podía la altimetría y crearme objetivos cada kilómetro. Sé que el tiempo pasa y el movimiento se demuestra andando, así que pedaleaba ¡a 39 pedaladas al minuto con un 34×28! Poquísimas. Pero había que progresar así o sucumbir. Lo peor de Larrau son los tres km. al 11% circulando rodeado de árboles. Los 7 km. del 3 al 10 son infernales y demasiado cuesta arriba para casi cualquier ciclista. Estoy seguro de que si Larrau hubiese estado en la mitad del recorrido lo habría superado bastante bien, pero un ¡’hors categorie’! superadas las cinco horas de marcha y con la denominación de “rey de los Pirineos” (http://www.altimetrias.net/aspbk/verPuertoF.asp?id=2) no invitaba al optimismo. Por ello, sabiendo que existían escasos metros llanos en las cunetas, vi un apartado donde aguardaba un ciclista de unos 50 años. Me detuve, bebí, comí una barrita, hablé con otro cicloturista que había descansado ahí y repasamos lo que restaba por ascender. “Queda un km. infernal, tres de descanso al 2-3% y una pared de dos km.”. Es decir, a 6 km. del final del Larrau veía luz al final del túnel. Mis piernas no mejoraron ostensiblemente, pero me conciencié. Así que con el hombre mayor a rueda, coronamos el Col de Erroymendi a 1.350 m. sobre el nivel del mar tras pasar un último rampón del 15% y nos encaminamos hacia la zona de descansillos de tres km. donde había llano, descensos y alguna pendiente del 5-6%. De esta forma, crucé el km. 106.5 donde me esperaba el último empujón: dos kilómetros para la cima. Ahí sollocé por momentos. Me acordaba de mi familia, de las personas que no me hicieron bien en los últimos tiempos y de lo “machote” que yo era. Esos dos km. se me hicieron muy cortos ¡entre la niebla espesa! y escuchando a los espectadores que animaban a cada uno de los cicloturistas. A cada uno le lanzaba un “gracias” y ya sí llorando vi el sol en la frontera con España donde me esperaban mis padres desde las 12:30 horas. “Mamá”, grité. El primer corredor subió a las 14:10 horas más o menos y yo lo hice a las 15:40. Mi tiempo fue de 1 hora y 21 minutos, el 624 de los 800 que lo terminaron. Mítico.

Solo quedaban 19-20 kilómetros hacia Ochagavía. El reto estaba completado porque el descenso era mi compañero y además me uní a un grupo de unos 15-20 cicloturistas que me condujeron a más de 40 km./h. hacia el pueblo navarro. Sol, calor, 25 grados, aplausos… El dolor en las lumbares era mayúsculo. No podía apenas andar ni agacharme a nada. Comida, ducha y a la sesión gratuita de masaje en la plaza del pueblo donde realizaron un trabajo tremendo conmigo. Por último, metí los pies en el río Anduña y disfruté de mis últimos minutos en Ochagavía con la sensación de haber triunfado a lo grande. Con el apodo de ‘Bruce Springsteen’ triunfé, cómo no.
BRUCE SPRINGSTEEN
7 horas en bici para completar una de las pruebas cicloturistas más exigentes del Pirineo. 3.600 metros de desnivel ascendidos. Como últimas notas diré que es mejor entrenar el tope de horas que creas que vas a estar sobre la bici que sumar los kilómetros de la marcha, porque no es lo mismo 128 km. en el sur de Madrid que en el Pirineo… y menos en la Irati Xtrem. Y por cierto, doy un 9 a la organización. Le quito un punto por no darnos un maillot y por entregarnos algunas galletas caducadas tres días antes.

La Irati Xtrem, una experiencia cicloturista vital (1)


El 15 de junio tenía una cita reservada: la Irati Xtrem. Empieza y termina en el mismo lugar: Ochagavía. Se trata de un pueblo de Navarra al que bañan dos ríos: el Zatoia y el Anduña (que sale más abajo).
La ruta es de 128 km. con 9 subidas, unas más duras que otras, pero con una acumulación de 3.600 m. de desnivel que la configuran como extrema.
Hoy reseñaré hasta la subida a Errozate (km. 62), sin duda alguna, la más impresionante de todas.
A las 9 de la mañana estábamos citados en la carretera que cruzaba la localidad para iniciar la marcha.
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A las 9:15 en Ezkarotz a una velocidad muy lenta conseguimos zafarnos del control de las autoridades y comenzamos el alto de Jaurrieta, perfecto para ir calentando y en el que me pegué a un grupo de tres amigos navarros/vascos para seguir su ritmo.
Jaurrieta
El “no sabéis bien lo duro que es esto, id despacio” me llamó la atención y pensé que su rueda era muy buena. Hasta el primer avituallamiento del km. 36 no les solté.
Justo después en el km. 10.8 ya teníamos la segunda subida, muy suave y nada preocupante: la Remendia.
Erremendia
Y en el 14.5 completamos Abaurreagaina, otra tachuelita que nos dejó las piernas calentitas, pero sin rompernos en absoluto. El 34×24 fue mi mejor consejero para no forzar nada, casi siempre a 16 km./h.
Abaurrea
Hasta el muro del km. 34 discurrimos por descensos, pequeños muritos y algo de llano entre valles verdes navarros. Cuando alcanzamos esa subida tan corta (700 m.) estábamos precavidos: debíamos evitar quedarnos atrancados y debíamos estar muy atentos del de delante por si lo hacía. Con un 34×28 y con hormigón rayado de un lado a otro de la calzada lo subí bastante bien sin contratiempos y eso que vi hasta un 20% por una vía de cabras que aportó más dureza a la prueba.
El muro
Hasta el avituallamiento no estaba nada cansado porque había regulado muy bien y había seguido a un grupito. Sin embargo, a partir de ahí todo cambió. Los tres acompañantes pararon más de la cuenta en el centro de comida y bebida situado en una antigua fábrica de armas y decidí continuar mi marcha para no quedarme frío.
El siguiente puerto era el más exigente hasta el momento: Azpegi. Se trataba de una pista de cemento en la primera parte más suave y luego asfalto normal en una carretera muy estrecha. Los dos km. al 9.5% se agarraron muchísimo pero el 34×28 hizo el resto y lo solventé con soltura y cabeza.
Azpegi
Al coronar vi por primera vez a vacas tumbadas en los verdes pastos a 1.000 m. y cuando ya entré en Francia y comencé a descender 750 m. de desnivel en apenas 9 km. por una malísima vía con gravilla suelta y numerosos baches, lo que generó dolor en mis manos al tener que frenar tantísimo. Además, pasé por una zona de hayas que generaba muchísma humedad en el firme. Eso sí, el paisaje fue el más bello que observé en todo el recorrido. Precioso es poco. Montañas muy escarpadas de un verdor exquisito que quitaba el hipo y que no superaban los 1.500 m. en ningún momento.
Entonces aterricé en el km. 51.9, punto clave porque tomamos una desviación a la derecha en la que había que llevar el 34×21 como mínimo para iniciar la ascensión al coloso del día: el Errozate. Sí, dirán muchos que el más duro era Larrau por su longitud y mito, pero aconsejo a cualquier cicloturista que tome ese desvío e intente Errozate.
Errozate
10.2 km. y 1013 m. de desnivel. Simplemente por esto parece brutal, pero subirlo es aún más increíble. Si os digo la verdad, sufrí, pero no tantísimo como en la segunda entrada que os expondré más adelante. Sin embargo, sí debo admitir que éste es el puerto que marca a las piernas para el resto de la carrera. Llegas aún con fuerzas y en el primer km. al 12% (el segundo) ya decides adelantar a gente y olvidarte de que puede haber tramos muy duros en el futuro más inmediato. Eso lo acusé, pero sin duda comprobar cómo el ciclocomputador me indicaba que transcurría por rampas del 15 al 19% me alucinaba más aún. Un descansillo del ¡10%! era una gran noticia. Hay varios tramos de un km. que llegas a verlos a la perfección y entonces te preguntas cómo narices vas a ascender por ahí por mucho que hayas acoplado a la perfección el 34×28. Pues se suben, y tanto que se suben, por eso lo estoy contando hoy. Los seis primeros kilómetros son los más constantes del 11 al 12.5% de media, pero después es más irregular debido a que se alternan las pendientes suaves del 2-3% con rampones del 17%. Cuando coronas te das cuenta de lo impresionante de este coloso que está escondido en el Pirineo debido a que es de difícil acceso para una gran vuelta por etapas.
Hasta aquí os dejo, no sin antes indicar que agradezco mucho al pliego de periódico que me ofreció un voluntario de la prueba a 1.273 m. sobre el nivel del mar en el km. 62.1. Todavía quedaba lo peor… https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/06/19/la-irati-xtrem-una-experiencia-cicloturista-vital-y-2/