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La nostalgia de los textos infantiles en “La leyenda de los cinco hermanos africanos”


‘Put out to pasture’ o ‘memory chest’ diríamos en inglés. Del baúl de los recuerdos pertenecen estos textos que hoy inspeccioné en mi casa. Hay bastantes más. Eran comienzos de novelas que nunca terminaba porque siempre me presionó el tiempo, siempre necesitaba acabar todo cuanto antes. Algo que parecía una intentona o un esfuerzo me dejaba contento y satisfecho. Por eso, nunca he sido ni un escritor concienzudo y solo la obligatoriedad de los documentos largos me lastraban a una silla o a un sofá para rellenar los espacios en blanco de un blog o de un folio. Hoy, 15 de junio de 2019, casi con 35 años, voy a mostrar un inicio de novela que escribí con 10 años. Entonces, me definía de esta forma:

Autor del libro: Carlos Velasco

Diez años [hablamos de 1994 ó 1995], 143 cm. y unos 36 kilos. Estudiante en un colegio de Aranjuez (Madrid). Juega a todos los deportes y le encanta vestir como ‘Valdano’. “Me gusta escribir libros para una edad de 7 a 10 años como tengo yo. Este libro está dedicado a ti”.

No me extraña todo lo que escribí entonces. Arreglado y multifacético. Aquí comienza el extracto que redacté hace 25 años, que aparece poco revisado hoy y que no es más que un borrador, pero sí pertenece al baúl de los recuerdos y que se llamaba “La leyenda de los cinco hermanos africanos”…

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Prólogo

Si Gulliver no se metiera en las tareas de su amigo Young, no tendría tantos problemas en la familia, en el colegio, en los ratos de ocio y en su habitación que estaba llena de sueños.

Capítulo 1. El cariño de los amigos

Ya que Gulliver no estuvo con Young, quiso compartir su diversión con el compañero de Young, Tomuel, un argelino que nació en África y se crió en España antes de volver a Argelia.

– Hola, Tomuel, ¿tienes un rato para que hablemos de nuestras vidas?- preguntó Gulliver.

– Me temo que me tengo que ir a mi casa a jugar al parchís con mi hermana.

Gulliver echó la cabeza abajo. Nadie le quería dedicar un momento para charlar de sus cosas. Gulliver, a pesar de todo, no perdía la ilusión y en un rato divisó a su derecha a Young.

Young iba también con la cabeza agachada y encogido. Intentó preguntarle si estaba en mal estado y si le dolía la cabeza. Lo peor de todo fue que Young le miró pero no le dijo nada.

Gulliver se marchó a su casa sin pensarlo ya que nadie le miraba ni le decía nada.

En su casa vio que su padre estaba cultivando patatas. Su madre salió a ayudarle y por otro lado Young entró en la habitación de Gulliver para buscar un dato sobre Sociales. Gulliver subió hacía su habitación mientras seguía con su cabeza cabizbaja y sin un atisbo de risa en su cuerpo. Al llegar a la habitación lo primero que dijo Gulliver fue:

– ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no has ido a la cita, Young?

– Estoy buscando el clima de Marruecos.

Gulliver le miró muy fijamente a la cara y le echó de su habitación. Sin descanso, se posó sobre su edredón de lana y se echó a llorar. Estaba tristísimo, tanto que odiaba a todos los amigos que tenía en todo el mundo.

Young, mientras Gulliver lloraba sin cesar en su cama, se iba cabizbajo a su mansión.

Young era un chico estudioso a pesar de que sus notas eran de un bien y sus trabajos no eran muy vistosos y eso le preocupaba.

De pronto, tras la llegada de Young a su casa, llamaron al timbre. La madre de Young, Hieleri, miró por el ojal y vio a un chico con bigote, unas cuantas verrugas y con pecas. Hieleri abrió y era el hermano de Gulliver, Tamborter.

– ¿Está Young aquí?- preguntó Tamborter.

– Sí.

Tamborter pasó y contempló un jarrón desformado. Hieleri inspeccionó su propio jarrón y comprobó que estaba rajado en dos.

– ¿Quién ha sido el que lo ha roto?- preguntó Tamborter.

– Young, baja- fue la seca respuesta.

Young no estaba ahora ni en su habitación ni en otra parte de la casa. Estaba en el patio jugando con unos coches tan diminutos que eran como un escorpión. A su madre se le ocurrió salir al patio porque allí Young solía pasar sus ratos libres. Llegó y le llamó:

– ¿Has roto el jarrón de porcelana?

– Sí- contestó Young-. ¿Qué haces aquí, Tamborter, en estos momentos?

– Quiero que me des la hoja de…

Young estaba triste porque su madre le iba a pegar inmediatamente. En esos momentos pensaba en la paliza que su madre le dio en las vacaciones de Navidad. Le partió cinco dientes y le provocó una rotura en la rótula.

Young entregó la hoja que quería Tamborter y este último partió para su casa.

Solo habían pasado unos minutos cuando a Gulliver se le ocurrió ir a buscar a Tamborter a la calle. Él también necesitaba algo para sus deberes. Se encontró con su hermano y se dirigió hacia él.

– ¿Dónde vas?- inquirió Gulliver.

– Déjame en paz- fue la contestación de Tamborter.

Al día siguiente todos estos protagonistas, como amigos que eran, iban a ir a la Montaña Unubiertada donde se encontraba una cueva de porcelana que según los científicos los primitivos la construyeron. Tenía 50 metros de largo y unos 5 metros de ancho. También tenía un peligro notorio, pero todos ellos iban a sondearla primero antes de adentrarse.

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Un día pasado


Cuando sólo tenía unos 13 años me entusiasmó la clase de Música en el colegio. Como Springsteen con su cuaderno de canciones, yo escribía letras y creaba álbumes irrealizables. También eran imposibles las secuencias de acordes que colocaba en la misma página y que veía en discos como los de Blur. Así pensaba que cuando yo entendiese más de notas y de melodías podría tocar esas letras. Esto último aún no se ha podido descifrar, pero sí es factible el leer estos versos que mostraban como puros poemas lo que pasaba por mi cabeza. La mayor parte de mis letras eran en inglés, pero algunas en español han sobrevivido. Como este ‘Un día pasado’ que permanece en el cuaderno verde que siempre supe guardar en el baúl de los recuerdos.

Todo lo que sucede hoy pasó ayer

antes de caer este atardecer.

El cielo negro ladraba  al llover,

las nubes se movían como al correr.

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Todo lo que sucede hoy pasó ayer.

Los niños no nos vieron sucumbir

ante todo lo que quería hundir

esa amistad que no iba a caer.

¿Y cuándo fue?

¿Y cuándo nos viste tú?

¡Ay, destino madrugador

apaga la luz y transistor!

Y como un rostro apagado

esto fue un día pasado.

Un concierto de un HASTA LUEGO


Tocaba dar el do de pecho ante 20 valientes incondicionales que se acercaron a Las Infantas anoche para darme el HASTA LUEGO. No todo salió a la perfección pero hubo entrega, ilusión y dedicación.

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Dentro del programa había espacios reservados para muchos momentos:
– Las tres canciones mías cuyo propósito era exponer mi viaje canario: ‘Go’, ‘I need you’ y ‘Cry my love’. La primera abrió el acto y las otras dos casi acabaron el concierto.
– El conjunto de canciones de BRUCE al inicio donde toqué cuatro nuevas en mis conciertos (‘Thunder road’, ‘Because the night’, ‘She’s the one’ y ‘Shackled and drawn’) y añadí tres ya actuadas (una inconmensurable ‘Badlands’, ‘No surrender’ y ‘You can look but you’d better not touch’). Para mí fue el período más enérgico y brutal. La gente se metió. Cómo no: es Bruce…
– La instrumental ‘Vientos del este o del oeste’ que estuvo mal tocada en sus últimas dos partes sobre todo, pero que contó con la fantástica compañía de las fotos de www.laretinadecristal.wordpress.com. Fueron 17 minutos de muchos altibajos y de errores musicales pero no es fácil.
– La primera adaptación de una de mis poesías: ‘Ratos de ardor y melancolía’. No estuvo mal. Me fui a 14 años atrás.

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– Dos canciones para una persona muy especial que perdimos en 2013 y por ello sonaron dos intensísimas ‘Sin ti no soy nada’ y ‘With or without you’. La última tuvo un clímax profundo con unas palabras: “Esta canción fue la última que ella escuchó de mí un día de diciembre de 2008”.
– Cinco temas musicalizando poemas de www.laretinadecristal.wordpress.com: ‘Creencias’, ‘Descomponiendo trazos’, ‘La creatividad crea tibias dadás’, ‘Con el alma entre las manos’ y ‘Devorado por la niebla’. Intenté la tercera animado por el respetable y quedó muy mal, y la primera tuvo un arranque en falso. Aun así, el resto fueron bastante majestuosas. “Yo las toco con otro sentido”, expliqué sobre unas letras mayoritariamente oscuras y muy humildes pero con mucho talento y luz en su objetivo final.

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Muchas gracias a todos los asistentes y en especial a todos los que tuvieron una función voluntaria: Ettore con su apoyo y trabajo incansable y variado, a Pedrito como ‘Chicote’, a Noelia por sus aportes y aguante físico, a Orfir por sus fotos y portátil entre otras miles de cosas, a Fran por su grabación detallada y consejos visuales, a Sergio por sus luces increíbles y a los grupos de Añover y Tembleque por venir a pesar de que estaban reventados porque se hallaban inmersos en sus fiestas patronales. No se me olvidan mis amigos del basket y los ánimos de un poderoso y entregado Isaac.
Gracias y hasta junio.

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LISTADO
GO
THUNDER ROAD
BECAUSE THE NIGHT
SHE’S THE ONE
YOU CAN LOOK BUT YOU’D BETTER NOT TOUCH
BADLANDS
NO SURRENDER
SHACKLED AND DRAWN
RATOS DE ARDOR Y MELANCOLÍA
VIENTOS DEL ESTE O DEL OESTE
SIN TI NO SOY NADA
WITH OR WITHOUT YOU
CREENCIAS
DESCOMPONIENDO TRAZOS
LA CREATIVIDAD CREA TIBIAS DADÁS
CON EL ALMA ENTRE LAS MANOS
DEVORADO POR LA NIEBLA
I NEED YOU
CRY MY LOVE
LA BAMBA/TWIST AND SHOUT
Duración: 135 minutos.

Nuevas en negrita

Para José Luis Gil


El pasado domingo de madrugada me dieron una muy mala noticia: José Luis Gil, uno de los profesores más queridos en Loyola, falleció por un infarto. Se jubiló hace poco y ahora que podía llevar otra vida se encontró con este suceso. José Luis destacó por su humanidad, bondad y exigencia. Imponía su figura pero no era más que un trozo de pan. Cada año que yo iba a Loyola le saludaba como si fuese el primer día. No solo me enseñó a que me gustasen los estudios, sino a que amase la literatura y la plasmase en la revista interna N-Lar que él coordinó. Mis inquietudes e historias se dieron a conocer por él. Los relatos y poemas que hoy se leen en mi blog se extendieron gracias a él. No sé si el jueves 16 podré despedirle en la capilla de mi Loyola, pero solo quisiera decir a su mujer Mari Carmen (también queridísima ex profesora), y a todos que siempre le estimé mucho y que cuando escribo esto mis ojos están llorosos. Descansa en paz, AMIGO.

Un concierto veraniego contra la irracionalidad de la política


En 2007 Eduardo García, ex concejal de Desarrollo Rural y de Turismo, junto con Adif decidió que el alquiler que teníamos en la casa de la Estación de tren de las Infantas debía finalizarse porque allí la concejalía iba a mandar construir una casa rural. 5 años después el estado de la casa es de total putrefacción y su aspecto se halla más cercano al de demolición que al de renacer. Para celebrar mi cumpleaños ofrecí un concierto ante mis amigos en las afueras de esa casa donde, por cierto, me crié. Por ello, fue una combinación de recriminación y de fiesta emotiva. He aquí el listado (las canciones que están en negrita son mías) y algunas fotos:
GRANADA LIGHTS (INTRO)
OUT IN THE STREET
CADILLAC RANCH
TODA LA NOCHE EN LA CALLE
DEATH TO MY HOMETOWN
ESTA NOCHE
HOY ES EL PRINCIPIO DEL FINAL
REVOLUCIÓN
BABY BLUE
A NIGHT IN THE DARK
RIDICOLOUS TIMES
WORLD IN DARKNESS
PERFECT LADY
PERFECT MAN (con snippet de LOVE RESCUE ME)
I FEEL THE LIGHT

SADNESS
AWAY
CRY MY LOVE
ARMONICA ROCK
LONELY WINTER
MEET ME
RHYTHM (con snippets de WHERE THE STREETS HAVE NO NAME, ONE y WITH OR WITHOUT YOU)
DANCING IN THE DARK
TWIST & SHOUT
WITH OR WITHOUT YOU

Las fotos son de http://www.laretinadecristal.wordpress.com

Antes de empezar.


Previa. Ahí se ve el estado de destrucción de la casa.


OUT IN THE STREET con tres amigos.


Momento del concierto con casi todo a oscuras.

Ratos de ardor y melancolía (Poesías XV)


RATOS DE ARDOR Y MELANCOLÍA (1999)
Ratos de ardor y melancolía
transcurren durante la noche.
Ratos de furor y armonía,
yo, sentado debajo del porche.

Imaginación violenta y tétrica,
luz sincera y bastante maltrecha,
viento fugaz y persistente,
granja alejada, pestilente,
imagen precisa en su métrica
y energúmena y vacía, estrecha.

Vislumbro un amargo sueño,
escrutado un posible fuego
que apague el camino
y encienda senderos.
Cegado está el humilde llanto,
oscurecido su ágil canto
que enseñe el sentido
y oculte los besos.

Aunque sin más que un gesto,
despiadado y tierno,
yo anduve por tierra árida,
hallé un final, un desenlace,
con una suave cara pálida,
que clarificaba todo el trance.

Encontré para vivir una razón,
razón irreal e imposible,
que mostrara de manera factible
mi próxima pasión:
VIVIR CON EL CORAZÓN.

Etopeya (Poesías XIV)


¿Sabéis que una etopeya significa “descripción del carácter, acciones y costumbres de una persona”, verdad? Así me gusta. Yo ya lo había olvidado. En 1999 practiqué la asignatura de Lengua con estos versos.

ETOPEYA (1999)
Entre unas brillantes paredes
piensa el vil Martínez Céspedes
que lucha por cavilar
en su mundo ruinoso
como busca un oso
en un frondoso pinar.
Él es oscuro, perspicaz,
cobarde y con un disfraz
atenta contra la libertad.
¡Oh, qué liberal que se ha tornado
aquél que disputa con el pueblo
y que tan insensato se ha vuelto
para que todos hablen a su abogado!
Él es lo que luce sin lucir,
lo que siente sin sentir,
lo que existe sin existir,
porque sólo quiere para su bien
lo que acabe pareciendo hiel.
Enigmático, extrañado,
seguro y en auge.
Vestido con finos trajes
que convierten esclavo
a un ser hipnotizado.
Desea a su mujer, a su carrera,
a su madera, a su manera.
Quiere a sus sentimientos,
a sus pensamientos
y nadie obtendrá un cambio
de actitud ni en un año
ni en su negra existencia.
Es su esencia.

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