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Vuelvo a mostraros la sierra de Gredos y alrededores como ya hice en esta ocasión al detallar en vídeo los puertos de Pedro Bernardo, El Sidrillo y Serranillos.
Ésta vez me centraré en los puertos de El Piélago por su vertiente más exigente (la del Castillo de Bayuela), de Mijares (por la parte de Gavilanes, la más empinada) y de Navalmoral (el cual no completé porque se me echó el tiempo encima y paré a cinco km. de la cima, más o menos, aunque había piernas para más).

SUBIENDO EL PUERTO DE MIJARES

SUBIENDO EL PUERTO DE MIJARES


Éste es el recorrido en http://ridewithgps.com/routes/2939172
mijares

Éste es el vídeo:

Desde Cardiel de los Montes inicié una ruta que se complicó desde el inicio con El Piélago: 15 km. al 5% aproximadamente y una irregularidad manifiesta durante la altimetría. Precioso, muy caluroso, pero con algunas sombras que animan al cicloturista. Las pendientes del 11% aparecen en El Real de San Vicente y poco antes de tomar el desvió hacia Navamorcuende hay una fuente que cuentan que consigue una gran salud en el bebedor. El 5 y 6 % de pendiente provocan que la cadencia sea alta y los profesionales puedan subir la mayor parte del puerto con plato grande.

Subiendo El Piélago.

Subiendo El Piélago.


Yo me conformé con el 34×24 a unas 75-90 pedaladas al minuto para lograr el menor desgaste posible en mis piernas. El desnivel acumulado en este puerto fue de unos 737 metros y en el km. 18 ya llevaba un primera (suave) en mis piernas (http://www.altimetrias.net/aspbk/verPerfilusu.asp?id=183
) y en teoría iba a llegar a los 102 km. (aunque al final me detuve en 96).

La bajada de El Piélago fue espectacular por las sombras de rebollos, castaños y pinos que se agolpaban saludándome en cada cuneta. Sin duda, son vertientes de muchísimo calor en verano pero sus resguardos naturales son de agradecer. La llegada a Navamorcuende es rápida a pesar de que nunca hay una pendiente pronunciada y ahí vi una iglesia preciosa que aparece en el vídeo. En el primer cruce del pueblo no sabía por dónde tirar hacia Buenaventura y un vecino de ese lugar me explicó que debía ir por una carretera en muy mal estado y nulamente señalizada. A los 300 m. me desanimé en continuar mi ruta por ahí, pero finalmente lo intenté porque tenía buenos recambios para mis ruedas y no pinché en ese tramo de unos 5 km. de firme parcheado, con gravilla y botoso; en definitiva, una pista forestal. Bajé hasta Buenaventura y en pocos km. ya estaba en el famoso valle del Tiétar donde el calor es similar al de Andalucía.
En vez de subir Pedro Bernardo como hace unos meses, opté por la carretera que subía hacia Gavilanes y hasta el puerto de Mijares a 1.570 m. de altitud. Ver su altimetría no asusta más que por su longitud (22 km.), ya que las pendientes son suaves (en torno al 5-6 % con falsos llanos y alguna rampa de hasta el 11%) . Aun así, como dice Perico, “es un puerto largo, pero duro”. Lo más empinado está justo al final y en el transcurso de los dos acogedores pueblos de Gavilanes y Mijares, los cuales están incrustados en la montaña.
Desde el primer momento se ve el final de la ascensión, pero uno no se imagina que deberá tomar tantos recortes, curvas y laderas hasta contemplar el valle de Burgohondo que separan picos de unos 1.800 m. en las llamadas Sierra del Valle (al este) y Sierra de Mijares (al oeste) dentro de la Sierra de Gredos. Es curioso cómo al no haber existido incendios en esta vertiente (menos mal), hasta los 1.300 metros predomina el bosque de pinos y a partir de ahí se contempla un piornal que endurece visualmente el puerto, pero no así las pendientes que continúan con la misma disposición.

Mijares a más de 1.300 m. de altitud

Mijares a más de 1.300 m. de altitud


Mijares es un primera con todas las de la ley y la lástima es que no posea un punto más de desnivel, ya que entonces estaríamos ante uno de especial categoría.

Tras coronar, afronté un descenso de 15 km. hasta Burgohondo pasando antes por Villanueva de Ávila. Por la cara norte, Mijares cambia radicalmente y es un desierto duro donde los árboles escasean, aunque la fisonomía es idéntica en sus porcentajes, pero más corto (15 km. a casi el 5%, otro primera, esta vez más endeble).
En las calles de Burgohondo comencé los últimos km. del día en clara ascensión hacia el puerto de Navalmoral, si bien es verdad que la subida no adquiere un protagonismo importante hasta que no se pasa por el pueblo homónimo. “Como se me pasó el arroz en la sartén” ya que difícilmente iba a llegar a una hora decente para comer en Ávila, a las 14:40 horas decidí parar a unos 1.220 m. de altitud en este puerto de Navalmoral para echar la bici al coche y tirar hacia Ávila donde llegué en apenas 20 minutos. Mi impresión sobre Navalmoral es que cuenta con las mismas características que los anteriores, pero quizás no imponga ningún porcentaje superior al 8% y por eso se queda en un segunda en La Vuelta que yo cuestiono (casi 15 km. al 4.3%). Ah, por cierto, la comida fue reconfortante con patatas revolcadas, sopa castellana, judías de El Barco de Ávila y chuletón. Fantástico y fresco día de cicloturismo a finales de julio en las provincias de Toledo y de Ávila.

Terminando en la mitad del Puerto de Navalmoral a unos 1.220 m.

Terminando en la mitad del Puerto de Navalmoral a unos 1.220 m.

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