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Hoy os mostraré un extracto del libro VIRACOCHA de Alberto Vázquez-Figueroa que me estoy leyendo.
Carlos I es el emperador del Sacro Imperio Germánico y rey del Reino de Castilla y la colonización de América es un hecho en proceso. Alonso de Molina, capitán que participó con Pizarro en la exploración de la costa del Pacífico, quedó abandonado en Túmbez y Huáscar, el “Inca”, solicitó su presencia, así el curaca le guía hacia Cuzco. Tras varias aventuras, ésta es la conversación que comienza Alonso sobre la tiranía y la búsqueda de nuevos horizontes en su vida.

– ¿El Emperador? Alguien a quien el destino se encaprichó en proporcionarle mucho más de lo que a todas luces se merece. Su madre era una loca de atar y su padre un bello imbécil y sin embargo se comporta como si la Tierra y la Luna no bastaran para cantar sus glorias. Los mejores soldados de este siglo le ofrecen a diario nuevos reinos, pero en el fondo los desprecia y en sus cárceles se pudren muchas veces aquellos a quien les debe todo.
– Hablar así aquí te costaría la vida.
– Y allí también y fue por eso quizá por lo que decidí marcharme. Matar y morir por un ideal compensa a veces, pero después de tanta lucha y sufrimientos llegué a la conclusión de que le estaba ofreciendo las margaritas de mis mejores años a los cerdos, y nadie…, ¡y el Emperador menos que nadie!, se merecía una sola gota de mi sangre o mi sudor.
– Me das miedo. A veces, cuando hablas así, me asustas.
– ¿Por qué? ¿Porque destruyo los esquemas sobre los que forjaron tu vida? También destruyo los míos desde luego, pero las largas noches de hambre y frío, y el abandono en que nos dejaron en la isla del Gallo me enseñaron que los poderosos se limitan a jugar con nosotros sin respetar norma alguna, y por lo tanto su comportamieno nos libera de nuestros juramentos. Quien me negó un pedazo de pan no se merece que le ofrezca un reino, y al poner pie en esta tierra rompí completamente las cadenas que me unían al Emperador. Por mí puede irse al infierno.
– ¿Y piensas someterte a las normas del “Inca”?
– ¿Crees que he venido a cambiar de tirano? Si Huáscar es como dices, obtendrá mi respeto, pero no mi sumisión. Conoceré vuestro país y si me acepta como huésped tal vez me quede un tiempo… Luego continuaré mi camino en busca de otros paisajes y otras gentes o volveré a mi casa un día en que sepa que el Emperador está muerto y enterrado.

Que cada uno extraiga su propio análisis.

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