Un blog sobre política, deportes, viajes, cultura, sociedad… ¿Algo más?


El 15 de junio tenía una cita reservada: la Irati Xtrem. Empieza y termina en el mismo lugar: Ochagavía. Se trata de un pueblo de Navarra al que bañan dos ríos: el Zatoia y el Anduña (que sale más abajo).
La ruta es de 128 km. con 9 subidas, unas más duras que otras, pero con una acumulación de 3.600 m. de desnivel que la configuran como extrema.
Hoy reseñaré hasta la subida a Errozate (km. 62), sin duda alguna, la más impresionante de todas.
A las 9 de la mañana estábamos citados en la carretera que cruzaba la localidad para iniciar la marcha.
20130615_085441
A las 9:15 en Ezkarotz a una velocidad muy lenta conseguimos zafarnos del control de las autoridades y comenzamos el alto de Jaurrieta, perfecto para ir calentando y en el que me pegué a un grupo de tres amigos navarros/vascos para seguir su ritmo.
Jaurrieta
El “no sabéis bien lo duro que es esto, id despacio” me llamó la atención y pensé que su rueda era muy buena. Hasta el primer avituallamiento del km. 36 no les solté.
Justo después en el km. 10.8 ya teníamos la segunda subida, muy suave y nada preocupante: la Remendia.
Erremendia
Y en el 14.5 completamos Abaurreagaina, otra tachuelita que nos dejó las piernas calentitas, pero sin rompernos en absoluto. El 34×24 fue mi mejor consejero para no forzar nada, casi siempre a 16 km./h.
Abaurrea
Hasta el muro del km. 34 discurrimos por descensos, pequeños muritos y algo de llano entre valles verdes navarros. Cuando alcanzamos esa subida tan corta (700 m.) estábamos precavidos: debíamos evitar quedarnos atrancados y debíamos estar muy atentos del de delante por si lo hacía. Con un 34×28 y con hormigón rayado de un lado a otro de la calzada lo subí bastante bien sin contratiempos y eso que vi hasta un 20% por una vía de cabras que aportó más dureza a la prueba.
El muro
Hasta el avituallamiento no estaba nada cansado porque había regulado muy bien y había seguido a un grupito. Sin embargo, a partir de ahí todo cambió. Los tres acompañantes pararon más de la cuenta en el centro de comida y bebida situado en una antigua fábrica de armas y decidí continuar mi marcha para no quedarme frío.
El siguiente puerto era el más exigente hasta el momento: Azpegi. Se trataba de una pista de cemento en la primera parte más suave y luego asfalto normal en una carretera muy estrecha. Los dos km. al 9.5% se agarraron muchísimo pero el 34×28 hizo el resto y lo solventé con soltura y cabeza.
Azpegi
Al coronar vi por primera vez a vacas tumbadas en los verdes pastos a 1.000 m. y cuando ya entré en Francia y comencé a descender 750 m. de desnivel en apenas 9 km. por una malísima vía con gravilla suelta y numerosos baches, lo que generó dolor en mis manos al tener que frenar tantísimo. Además, pasé por una zona de hayas que generaba muchísma humedad en el firme. Eso sí, el paisaje fue el más bello que observé en todo el recorrido. Precioso es poco. Montañas muy escarpadas de un verdor exquisito que quitaba el hipo y que no superaban los 1.500 m. en ningún momento.
Entonces aterricé en el km. 51.9, punto clave porque tomamos una desviación a la derecha en la que había que llevar el 34×21 como mínimo para iniciar la ascensión al coloso del día: el Errozate. Sí, dirán muchos que el más duro era Larrau por su longitud y mito, pero aconsejo a cualquier cicloturista que tome ese desvío e intente Errozate.
Errozate
10.2 km. y 1013 m. de desnivel. Simplemente por esto parece brutal, pero subirlo es aún más increíble. Si os digo la verdad, sufrí, pero no tantísimo como en la segunda entrada que os expondré más adelante. Sin embargo, sí debo admitir que éste es el puerto que marca a las piernas para el resto de la carrera. Llegas aún con fuerzas y en el primer km. al 12% (el segundo) ya decides adelantar a gente y olvidarte de que puede haber tramos muy duros en el futuro más inmediato. Eso lo acusé, pero sin duda comprobar cómo el ciclocomputador me indicaba que transcurría por rampas del 15 al 19% me alucinaba más aún. Un descansillo del ¡10%! era una gran noticia. Hay varios tramos de un km. que llegas a verlos a la perfección y entonces te preguntas cómo narices vas a ascender por ahí por mucho que hayas acoplado a la perfección el 34×28. Pues se suben, y tanto que se suben, por eso lo estoy contando hoy. Los seis primeros kilómetros son los más constantes del 11 al 12.5% de media, pero después es más irregular debido a que se alternan las pendientes suaves del 2-3% con rampones del 17%. Cuando coronas te das cuenta de lo impresionante de este coloso que está escondido en el Pirineo debido a que es de difícil acceso para una gran vuelta por etapas.
Hasta aquí os dejo, no sin antes indicar que agradezco mucho al pliego de periódico que me ofreció un voluntario de la prueba a 1.273 m. sobre el nivel del mar en el km. 62.1. Todavía quedaba lo peor… https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/06/19/la-irati-xtrem-una-experiencia-cicloturista-vital-y-2/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: