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Archivo para junio, 2013

La Irati Xtrem, una experiencia cicloturista vital (y 2)


En la anterior entrada (https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/06/18/la-irati-xtrem-una-experiencia-cicloturista-vital-1/) os expliqué cómo fue la marcha hasta el kilómetro 62, momento de la coronación del coloso Errozate. No os comenté que a la mitad de esa ascensión debido al excesivo pedaleo haciendo fuerza con los riñones, mis lumbares se lastimaron demasiado en las pendientes superiores al 10% y alcancé la cima con dolores que quedaron aletargados hasta Larrau. Entonces creía que no iba a ser capaz de terminar la dura prueba, y eso que todavía había por delante 66 km…
Perfil
Por así decirlo, al acabar Errozate, uno entraba en una zona muy parecida a la del Aubisque-Soulor: prados de alta montaña sin árboles que rodeasen las pedaladas y escasa continuidad en las pendientes pasando de rampones a bajadas de 3 kilómetros. El descenso de Errozate fue muy corto, me detuve en un avituallamiento casi pastoril e inicié el antepenúltimo puerto llamado Surzai-Lepoa, un tercera incómodo a ratos por sus pendientes cortas de más del 10% pero muy asumible por mis piernas con tranquilidad.
Surzai-Lepoa
La subida finalizó en un enclave donde ya dominaban más los árboles y me impulsé por una bajada muy corta para ya estar en el km. 75 con el puerto que me rompió definitivamente: el Irati/Bagargi. 6 km. al 5%… poquísima cosa, ¿no? ¡Y una leche! Falsos llanos y 10-15%, falsos llanos y pendientes muy afiladas… Así era imposible descansar.
Bagargi
Con niebla coroné y me fui de cabeza al avituallamiento con la sensación de que Larrau iba a resultar imposible.
Tras un descenso ‘tour’ (carretera asquerosita y engañosa con mucha inclinación) hacia el pueblo de Larrau, llegué al km. 94.7, inicio de la última brutalidad: casi 14 km. al 8%. Creía que el ascenso comenzaba en el pueblo de Larrau, pero no me pude equivocar más… Dos km. supuestamente al 6.5% y uno al 5% entrando en la pequeñísima localidad francesa para pasar por una alfombra magnética donde mi chip de la rueda delantera iba a empezar a funcionar ya que la subida a Larrau desde el km. 96 más o menos se cronometraba.
Larrau
Qué decir de la peor hora y media de mi vida sobre una bicicleta. El pulsómetro no subía de 160 pulsaciones, todo el mundo me pasaba por la izquierda o por la derecha, el medidor de la pendiente no bajaba del 10% y mi velocidad no superaba los 6-8 km./h. ¿Qué hacer entonces? Recordar como buenamente podía la altimetría y crearme objetivos cada kilómetro. Sé que el tiempo pasa y el movimiento se demuestra andando, así que pedaleaba ¡a 39 pedaladas al minuto con un 34×28! Poquísimas. Pero había que progresar así o sucumbir. Lo peor de Larrau son los tres km. al 11% circulando rodeado de árboles. Los 7 km. del 3 al 10 son infernales y demasiado cuesta arriba para casi cualquier ciclista. Estoy seguro de que si Larrau hubiese estado en la mitad del recorrido lo habría superado bastante bien, pero un ¡’hors categorie’! superadas las cinco horas de marcha y con la denominación de “rey de los Pirineos” (http://www.altimetrias.net/aspbk/verPuertoF.asp?id=2) no invitaba al optimismo. Por ello, sabiendo que existían escasos metros llanos en las cunetas, vi un apartado donde aguardaba un ciclista de unos 50 años. Me detuve, bebí, comí una barrita, hablé con otro cicloturista que había descansado ahí y repasamos lo que restaba por ascender. “Queda un km. infernal, tres de descanso al 2-3% y una pared de dos km.”. Es decir, a 6 km. del final del Larrau veía luz al final del túnel. Mis piernas no mejoraron ostensiblemente, pero me conciencié. Así que con el hombre mayor a rueda, coronamos el Col de Erroymendi a 1.350 m. sobre el nivel del mar tras pasar un último rampón del 15% y nos encaminamos hacia la zona de descansillos de tres km. donde había llano, descensos y alguna pendiente del 5-6%. De esta forma, crucé el km. 106.5 donde me esperaba el último empujón: dos kilómetros para la cima. Ahí sollocé por momentos. Me acordaba de mi familia, de las personas que no me hicieron bien en los últimos tiempos y de lo “machote” que yo era. Esos dos km. se me hicieron muy cortos ¡entre la niebla espesa! y escuchando a los espectadores que animaban a cada uno de los cicloturistas. A cada uno le lanzaba un “gracias” y ya sí llorando vi el sol en la frontera con España donde me esperaban mis padres desde las 12:30 horas. “Mamá”, grité. El primer corredor subió a las 14:10 horas más o menos y yo lo hice a las 15:40. Mi tiempo fue de 1 hora y 21 minutos, el 624 de los 800 que lo terminaron. Mítico.

Solo quedaban 19-20 kilómetros hacia Ochagavía. El reto estaba completado porque el descenso era mi compañero y además me uní a un grupo de unos 15-20 cicloturistas que me condujeron a más de 40 km./h. hacia el pueblo navarro. Sol, calor, 25 grados, aplausos… El dolor en las lumbares era mayúsculo. No podía apenas andar ni agacharme a nada. Comida, ducha y a la sesión gratuita de masaje en la plaza del pueblo donde realizaron un trabajo tremendo conmigo. Por último, metí los pies en el río Anduña y disfruté de mis últimos minutos en Ochagavía con la sensación de haber triunfado a lo grande. Con el apodo de ‘Bruce Springsteen’ triunfé, cómo no.
BRUCE SPRINGSTEEN
7 horas en bici para completar una de las pruebas cicloturistas más exigentes del Pirineo. 3.600 metros de desnivel ascendidos. Como últimas notas diré que es mejor entrenar el tope de horas que creas que vas a estar sobre la bici que sumar los kilómetros de la marcha, porque no es lo mismo 128 km. en el sur de Madrid que en el Pirineo… y menos en la Irati Xtrem. Y por cierto, doy un 9 a la organización. Le quito un punto por no darnos un maillot y por entregarnos algunas galletas caducadas tres días antes.

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La Irati Xtrem, una experiencia cicloturista vital (1)


El 15 de junio tenía una cita reservada: la Irati Xtrem. Empieza y termina en el mismo lugar: Ochagavía. Se trata de un pueblo de Navarra al que bañan dos ríos: el Zatoia y el Anduña (que sale más abajo).
La ruta es de 128 km. con 9 subidas, unas más duras que otras, pero con una acumulación de 3.600 m. de desnivel que la configuran como extrema.
Hoy reseñaré hasta la subida a Errozate (km. 62), sin duda alguna, la más impresionante de todas.
A las 9 de la mañana estábamos citados en la carretera que cruzaba la localidad para iniciar la marcha.
20130615_085441
A las 9:15 en Ezkarotz a una velocidad muy lenta conseguimos zafarnos del control de las autoridades y comenzamos el alto de Jaurrieta, perfecto para ir calentando y en el que me pegué a un grupo de tres amigos navarros/vascos para seguir su ritmo.
Jaurrieta
El “no sabéis bien lo duro que es esto, id despacio” me llamó la atención y pensé que su rueda era muy buena. Hasta el primer avituallamiento del km. 36 no les solté.
Justo después en el km. 10.8 ya teníamos la segunda subida, muy suave y nada preocupante: la Remendia.
Erremendia
Y en el 14.5 completamos Abaurreagaina, otra tachuelita que nos dejó las piernas calentitas, pero sin rompernos en absoluto. El 34×24 fue mi mejor consejero para no forzar nada, casi siempre a 16 km./h.
Abaurrea
Hasta el muro del km. 34 discurrimos por descensos, pequeños muritos y algo de llano entre valles verdes navarros. Cuando alcanzamos esa subida tan corta (700 m.) estábamos precavidos: debíamos evitar quedarnos atrancados y debíamos estar muy atentos del de delante por si lo hacía. Con un 34×28 y con hormigón rayado de un lado a otro de la calzada lo subí bastante bien sin contratiempos y eso que vi hasta un 20% por una vía de cabras que aportó más dureza a la prueba.
El muro
Hasta el avituallamiento no estaba nada cansado porque había regulado muy bien y había seguido a un grupito. Sin embargo, a partir de ahí todo cambió. Los tres acompañantes pararon más de la cuenta en el centro de comida y bebida situado en una antigua fábrica de armas y decidí continuar mi marcha para no quedarme frío.
El siguiente puerto era el más exigente hasta el momento: Azpegi. Se trataba de una pista de cemento en la primera parte más suave y luego asfalto normal en una carretera muy estrecha. Los dos km. al 9.5% se agarraron muchísimo pero el 34×28 hizo el resto y lo solventé con soltura y cabeza.
Azpegi
Al coronar vi por primera vez a vacas tumbadas en los verdes pastos a 1.000 m. y cuando ya entré en Francia y comencé a descender 750 m. de desnivel en apenas 9 km. por una malísima vía con gravilla suelta y numerosos baches, lo que generó dolor en mis manos al tener que frenar tantísimo. Además, pasé por una zona de hayas que generaba muchísma humedad en el firme. Eso sí, el paisaje fue el más bello que observé en todo el recorrido. Precioso es poco. Montañas muy escarpadas de un verdor exquisito que quitaba el hipo y que no superaban los 1.500 m. en ningún momento.
Entonces aterricé en el km. 51.9, punto clave porque tomamos una desviación a la derecha en la que había que llevar el 34×21 como mínimo para iniciar la ascensión al coloso del día: el Errozate. Sí, dirán muchos que el más duro era Larrau por su longitud y mito, pero aconsejo a cualquier cicloturista que tome ese desvío e intente Errozate.
Errozate
10.2 km. y 1013 m. de desnivel. Simplemente por esto parece brutal, pero subirlo es aún más increíble. Si os digo la verdad, sufrí, pero no tantísimo como en la segunda entrada que os expondré más adelante. Sin embargo, sí debo admitir que éste es el puerto que marca a las piernas para el resto de la carrera. Llegas aún con fuerzas y en el primer km. al 12% (el segundo) ya decides adelantar a gente y olvidarte de que puede haber tramos muy duros en el futuro más inmediato. Eso lo acusé, pero sin duda comprobar cómo el ciclocomputador me indicaba que transcurría por rampas del 15 al 19% me alucinaba más aún. Un descansillo del ¡10%! era una gran noticia. Hay varios tramos de un km. que llegas a verlos a la perfección y entonces te preguntas cómo narices vas a ascender por ahí por mucho que hayas acoplado a la perfección el 34×28. Pues se suben, y tanto que se suben, por eso lo estoy contando hoy. Los seis primeros kilómetros son los más constantes del 11 al 12.5% de media, pero después es más irregular debido a que se alternan las pendientes suaves del 2-3% con rampones del 17%. Cuando coronas te das cuenta de lo impresionante de este coloso que está escondido en el Pirineo debido a que es de difícil acceso para una gran vuelta por etapas.
Hasta aquí os dejo, no sin antes indicar que agradezco mucho al pliego de periódico que me ofreció un voluntario de la prueba a 1.273 m. sobre el nivel del mar en el km. 62.1. Todavía quedaba lo peor… https://carlosvelasco.wordpress.com/2013/06/19/la-irati-xtrem-una-experiencia-cicloturista-vital-y-2/

El mundillo del baloncesto y el ‘prohibido salir’


Mientras escribo esto, no dejo de quitarme la preocupación de encima. El baloncesto profesional en España está de capa caída por mucho que se parchee. Quizás como España, ¿no?

Durante seis años he escuchado, leído y debatido todo tipo de argumentos sobre quién es el culpable. La realidad es que en La1 un Estudiantes-Bilbao lo ven menos de un cuarto de millón de espectadores y un Real Madrid-Barcelona entre uno y dos millones. Además, la estructura de la cobertura televisiva en España se solapa cada domingo por la mañana y no podemos contemplar con agudeza e inmediatez cada acción polémica por no sé qué pretexto.

Es indiscutible que la ACB está condenada a pasar a un segundo plano. La mayor muestra es que hay equipos que acaban en tercera o cuarta posición en una competición y son apeados de la mejor competición continental por el noveno. Me parece incomprensible. Me dijo en una ocasión Pedro Martínez, entrenador del Granca, que el problema del baloncesto es que cada ente mira por su propio plan y por eso el CAI no llega a la Euroliga, un conjunto de la LEB no asciende a la ACB por no disponer de millones de más y FIBA Europa impone calendarios para selecciones en pleno noviembre o febrero. Así no, desde luego, pero no hay solución que no pase por un actor revolucionario y aglutinador.

El principal inconveniente es que aunque del baloncesto vive mucha gente porque hay muchos equipos y aficionados, pero dentro de lo que es el mundillo los puestos escasean y se convierten en dorados. De aquí que el periodista quiera seguir involucrado, el árbitro pitando, el entrenador dirigiendo en la elite y el jugador exigiendo responsabilidades para no salir de una de las mejores plantillas. Se crean intereses, juegos de poder e influencias. Nadie empuja hacia delante, solo hacia un lado u otro, y de esta forma nos hallamos en el punto caliente en el que nadie confía en nadie y en el que el pastel se ha engrandecido tanto que nadie aspira a perder su porción a pesar de que la nata se derrite. Retirarse es un error y entrar de nuevo en ese sorteo de toros matinal es un privilegio en el que las reglas son muy implícitas.

He descrito mi visión del apartado del baloncesto, pero valdría para cualquier panorama social. Aun así, me queda la duda de si he sido muy negativo, de si he creado un estado de opinión exagerado donde realmente me he saltado los puntos mejorables y de si he subrayado un apocalipsis infundado porque al fin y al cabo hay ruido y eso significa que seguimos vivos y coleando. También Pedro Martínez en una entrevista me manifestó que quizás las cosas van mal porque se habla demasiado de que van mal y al final nos lo terminamos creyendo.
Pues eso… Acabo con una conclusión ambigua. Como EXPEDIENTE X.

El éxito de un club humilde, el Olímpico Aranjuez


Los miembros del club Olímpico Aranjuez celebramos nuestra cena anual el pasado viernes 7 de Junio en el Gran Casino Aranjuez. Aunque el escenario era espectacular, el ambiente fue tan familiar como siempre y sirvió de cierre a una gran temporada. Reunimos a 307 comensales: jugadores, entrenadores, familiares, varios patrocinadores y nuestro Concejal de Deportes, Don José Núñez Manrique. ¡Gracias a todos por asistir!

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Además el club presentó oficialmente su segundo Campus de baloncesto que se celebrará en la sierra de Guadarrama del 1 al 5 de Julio.

Tras la cena tuvo lugar la entrega de trofeos del club a los jugadores más destacados de la temporada en cada categoría. Se adjunta foto con los jugadores premiados:

Temporada 2012- 2013

Escuela de Baloncesto

Alevín femenino: María Zamorano

Alevín masculino: Diego Molina

Federados

Preinfantil femenino: Yasmina Peláez

Preinfantil masculino: Alejandro Cuesta

Infantil femenino B: Marta Lozoya

Infantil femenino C: María Martínez

Infantil femenino preferente A: Lucía Campo

Infantil masculino federado B: Carlos Fernández

Infantil masculino preferente A: Roberto Toledo

Cadete femenino federado B: Ana García

Cadete femenino preferente: Pilar Platas

Cadete masculino B: Álvaro Redondo

Cadete masculino A: Jorge Vaquero

Júnior femenino: Natalia Fernández

Júnior masculino: Diego Del Pozo

Sub 21: Carlos Martínez

2ª Autonómica femenino: Anna Armentia

2ª Autonómica masculino: Víctor Mateos

La dictadura del ‘retuit’


Conozco bien la reacción de la gente ante una noticia gracias a la eclosión de Twitter. Normalmente se asocia el binomio muchos ‘retuits’-muchas visitas en una web, pero no es siempre así. Gracias a ‘dios’.
Creo que todos los usuarios de Internet nos volvemos muy cómodos y solo nos fijamos en que el concepto noticia está encuadrado en los 140 caracteres de Twitter, de los cuales 50 o más están ocupados por la dirección de un enlace. La inmediatez de Twitter no va en contra de la calidad del contenido enlazado, pero está comprobado que cuanto más engancha un titular y/o una expresión subida de tono, el usuario picará seguramente. Y ahí la calidad se rebaja.
Hacerse notar, insistir en un tipo de mensaje muy audiovisual y menos tipogràfico son clave, pero al final el internauta solo se queda con cuatro palabras si lo que desea es pasar de una comunicación a otra sin más. El ‘retuit’ simplifica el código, el canal, al emisor y al receptor. Buscamos ‘retuits’ para justificarnos, para engrandecer nuestra vanidad o reafirmar nuestro trabajo amontonado.
El capitalismo del ‘retuit’ impera: más ‘retuits’, mayor difusión. Como apunté al inicio, no siempre es así y lo he comprobado empíricamente en mi experiencia. Aun así, seguiremos acortando el conocimiento y banalizándolo, buscando un nicho en el mercado que aumente la popularidad y las ganancias a corto plazo. Mas el periodismo es muchísimo más que eso e Internet se ha cargado la eternidad y amplitud de miras y a cambio nos ha proporcionado un dulce que empalaga y que nos tiene todo el día enganchados al móvil… ¿Para qué? Para autoesclavizarnos.
En nuestra era más reciente no hay nada más antiguo que el periódico de ayer pero, ¿acaso no contiene más información y reflexión que el ‘retuit’ de hace un minuto? ¿Por qué subestimar la lectura sosegada a favor de la digestión apresurada en la que incluso no hay tiempo para ordenar el pensamiento? Abundancia, que pulsen a ‘retuit’ y a consumir lo que sea…
A pesar de todo, tengo una idea concebida a fuego: lo importante es contarlo.

La obligatoriedad del casco sobre una bicicleta


Cuando el debate sobre si era imprescindible el uso del casco en carreras profesionales o en el cicloturismo ya no ofrecía dudas, ahora el Gobierno pretende extender esta idea a todos los practicantes de ejercicio físico en bicicleta. Mi voto es afirmativo.
La razón principal es la siguiente: cualquier persona puede sufrir una caída fatal en cualquier vía y el casco le salvará la vida en la mayor parte de las ocasiones. Hay algún crítico ex ciclista en desacuerdo porque argumenta que la prohibición genera falta de interés por la práctica del ciclismo a cualquier nivel. Tener que desembolsar 25-150 euros en un casco le parece innecesario y desmotivador. Opino justo lo contrario. Al igual que las bicicletas se suelen vender sin pedales porque después cada uno escoge el modelo adecuado, las bicicletas requieren de un complemento tan básico como es el casco. Todos sabemos de la incomodidad en días de 35 grados, pero si nadie cuestiona el casco en las motos que pueden alcanzar 200 km./h., ¿por qué es menos peligroso circular con una bici a 35-50 km./h.? Cada vez que recuerdo la muerte de San Roma por desnucarse contra un bordillo con el casco puesto compruebo que la vida consiste en tener suerte, pero un sobrecoste de 25 euros en una tienda cualquiera nos da una mayor protección ante el tráfico y el infortunio.

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