Un blog sobre política, deportes, viajes, cultura, sociedad… ¿Algo más?


Antes de deciros nada os recomiendo que echéis un vistazo a esta entrada: http://laretinadecristal.wordpress.com/2012/07/02/pantalla-gigante/. No estoy de acuerdo con una parte del contenido, pero es necesaria su lectura porque fomenta el debate y abre puntos de vista que el pueblo quiere obviar inadecuadamente.
El tema del que hablaré hoy es “El fútbol, la Roja y lo que nos conmueve todo esto”. Mi postura sobre el alienamiento de las masas con el deporte rey es clara: es el opio del pueblo. El opio, no nuestras vidas. Un opio que en este caso genera un pastizal de dinero y que atribuye legitimidad galáctica a 22 protagonistas junto a un árbitro, a dos linieres, a un cuarto árbitro y a dos jueces de área. El fútbol presenta una característica definitoria: es muy sencillo de entender y sus puntos de polémica son fácilmente asumibles por cualquier ciudadano de cualquier nivel de inteligencia. Por ello, junto a las dosis de tensión que provoca, estamos ante el emperador de los espectáculos de entretenimiento. El problema mayor que existe es que aglutina todo y los informativos, por ejemplo, llegan a dedicar más de un 60% de su tiempo a cubrir una pseudo información futbolística sobre detalles nimios. Hay que llenar la planilla como sea. Da igual que un periodista incite a que varios aficionados den una limosma a un mendigo o a que una reportera audaz reciba un beso de su novio y portero cuestionado. Estos espacios de entretenimiento los recibimos como agua de mayo ante nuestra realidad. La mayor parte de nosotros no soportamos la exclusión y por eso decidimos perseguir a los que van por el camino convenido, así que consumimos fútbol.
Yo soy periodista y obligatoriamente me tendría que alegrar de las victorias de España en cualquier nivel y disciplina. Pues a veces me alegro y a veces no. No tengo que llegar absolutamente a ese estado de ánimo. A veces nos alegra más la victoria de un amigo que juega en un equipo, ya sea en ACB o 2ª Autonómica, que la de un extraño o la de alguien que no se muestra accesible por mucho que esté en el máximo peldaño. ¿Y con esto quiero explicar que la victoria de la Roja de fútbol me da igual? Tema irrelevante. Ayer vi el partido porque hay veces en la vida en la que debes estar informado porque sí. Para mí en este caso la Roja no es más que un entretenimiento, como tragarte una película de Bud Spencer o de Antonio Ozores. El objetivo es llenar la tarde. No me siento más español porque ellos hayan ganado. Ni aunque gane algún amigo que se halla en alguna selección de baloncesto. Me alegraré por él e incluso lo celebraré, pero mi nacionalidad, nacionalismo o sentimiento de pertenencia a un país no variará.
De lo que no hay que olvidarse es de un aspecto vital. Hay gente que pasa del fútbol porque genera esto negativo o lo otro patético, pero siempre habrá una disciplina competitiva o entretenida que nos ensimisme y a la cual aportemos una legitimidad que la mayoría cuestione. Hay muchos opios en cada grupo social. No por subrayar el mayoritario hay que minusvalorar a los opios que nos buscamos. ¿Por qué en un marco competitivo está mal meterse con un rival extranjero si en otras disciplinas también vemos a gente que se insulta o se critica y nos produce indiferencia?
Con el tiempo he aprendido que hay una amplia mayoría a la que hay que entender y acercarse de vez en cuando. No conviene alejarse para legitimar la postura de uno. Uno puede criticar y estar a un milímetro de la mayoría y esa misma persona puede criticar y alejarse a otra galaxia. En el segundo caso, ¿qué sentido tiene?
¿Que España debería rebelarse contra el sistema en vez de manifestar el apoyo al fútbol? Yo dije esto en Twitter el 18 de junio: “¿Por qué la gente no tira cohetes cuando mantiene su puesto de trabajo cada mes o cuando halla trabajo y sí cuando gana España de fútbol?”. Realmente no era más que una sosa gracia. El fútbol es entretenimiento, evasión. No pertenece a nuestros momentos de rebelión. Es como la alimentación: durante el día tenemos que desayunar, comer y cenar. No es bueno desayunar tres veces. El desayuno nos da fuerzas para trabajar, comemos para seguir trabajando y consideramos que la cena nos lleva a la cama. Durante el resto del tiempo la rebelión queda agazapada. Si nos pertenece un poco de tiempo libre lo último en lo que pensamos es en luchar. La rebelión queda para un pueblo activo, pero somos mansos. Preferimos mantener lo poco que tenemos antes que luchar por los derechos que se nos van.
Y algunos os preguntaréis después de todo esto si me alegro cuando España de baloncesto gana. La respuesta es simple: sí. Pero alegrarse o no es como el gusto: algo individualizado. Lo importante es saber en qué lado juegas.

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Comentarios en: "El fútbol, la Roja y lo que nos conmueve todo esto" (2)

  1. Madrea mía, no sabía que mereciera un post de réplica. Hice mi blog porque es mi única manera de expresar lo que me da la gana, y cerré los comentarios precisamente para no tener que dedicar tiempo a contestar la opinión de una opinión, porque luego vendrá la opinión de la opinión de la opinión de la opinión… Y así no acabamos nunca. Pero bueno, allá vamos:

    No estoy de acuerdo en nada, la verdad. Porque seas periodista no tienes que alegrarte de nada, tienes tus propias ideas, no tienes que sentir esto o aquello por ser periodista. Un periodista con personalidad puede ser antialonsista o no, puede gustarle Nadal o no, puede ir con la selección o no. Es libre.
    Si lo de ayer lo comparas con una peli de Bud Spencer, ¿qué pasaría si estuviéramos días y días dedicándole horas y horas, páginas y páginas a esa película? ¿No es ridículo?
    Te equivocas en lo de que el fútbol es el deporte que más entretiene: en EE.UU hay afición cero a este deporte, se aburren, no entienden los empates a cero (normal…), y allí “lo más” es el béisbol o el rugby, entre otros muchos y variados deportes. Igual ocurre en otros países, en los que el fútbol no es el deporte más seguido, así que como siempre es cuestión de gustos. Aquí lo vemos a la europea.
    “Ayer vi el partido porque hay veces en la vida en la que debes estar informado porque sí.” Hombre, nada te obliga a estar informado porque sí (eso pasaba en épocas pretéritas afortunadamente pasadas), y menos sobre deporte. ¿Yo estaba obligado a gastar mi noche libre a enterarme del partido, a ver un deporte que me da igual, que me aburre sobremanera? ¿Pasa lo mismo con el baloncesto o el balonmano? ¿Dónde lo pone? Si hablamos de política, de economía, vale. Pero deporte…
    “Mi nacionalidad, nacionalismo o sentimiento de pertenencia a un país no variará.” Eres de los pocos, muy pocos, pues no es lo general: que yo sepa normalmente no cuelgan banderas de los balcones de mi ciudad… Si crees que este título no ha aumentado nuestro patriotismo es que has estado aislado en las últimas semanas.
    “¿Por qué en un marco competitivo está mal meterse con un rival extranjero si en otras disciplinas también vemos a gente que se insulta o se critica y nos produce indiferencia?” Mi opio es el automovilismo, un deporte en el que se respeta al máximo al rival (te lo digo por experiencia), donde las aficiones están mezcladas en las gradas sin problemas, sin tener que ser separadas porque se matarían, donde reina una camaradería propia de ciertas disciplinas minoritarias, pero en realidad la F1 es el deporte más visto del mundo, después de los Juegos Olímpicos, así que arrastra a masas muy apasionadas y, a la vez, respetuosas. Claro que hay rivalidad y “piques”, pero deportivos (aunque también hay vergonzosas excepciones, como en todo, pero escasas). A mí nunca me produce indiferencia el insulto, me produce repugnancia, en cualquier disciplina. Se dice de siempre que el verdadero aficionado al automovilismo no osa a insultar a ningún piloto. Ojalá fuera así en todas las competiciones. De corazón.
    “Con el tiempo he aprendido que hay una amplia mayoría a la que hay que entender y acercarse de vez en cuando. No conviene alejarse para legitimar la postura de uno.” Yo creo que sí: eso nos hace diferentes, y lo contrario es aborregarse. Afortunadamente hay libertad, y podemos expresarla en todos los aspectos. Alejarse de la mayoría siempre es satisfactorio si te acercas a minorías interesantes.
    “El fútbol es entretenimiento, evasión. No pertenece a nuestros momentos de rebelión.” Cierto: las miles de personas que salen a festejar “lo de ayer” se quedan en casa cuando hay que luchar por su propio trabajo. Lamentable. Luego a llorar, que más es fácil.
    “Si nos pertenece un poco de tiempo libre lo último en lo que pensamos es en luchar.” ¡Y en ver el jusbol! Pero en serio: hay miles de personas que trabajan y luego aprovechan su tiempo libre de voluntarios ayudando a los más necesitados, y les sobra tiempo para manifestarse por lo que creen injusto, hasta tienen aficiones. Escoge cualquier ONG, hay miles de personas desinteresadas ahí, o la Cruz Roja, sin ir más lejos. Yo trabajo, tengo mi propia casa, mis muchas aficiones, y cuando hay que salir a la calle a luchar, ahí estoy. No hay falta de tiempo, sino falta de ganas.

    • Muchas gracias por todos los comentarios que has realizado. Las opiniones divergentes siempre aportan otros puntos de vista para que la gente y uno mismo pueda tener una opinión. Considero un auténtico lujo que un enlace de tu blog aparezca en mi blog.

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