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Sigamos aprendiendo más y yo quiero ser el intermediario entre el genial Kapuscinski y vosotros. ÉBANO es una obra increíble desde el inicio hasta el final. Os la recomiendo fervientemente. Aprendamos de la relación entre el medio y el hombre en África:
“El problema de África consistía en la contradicción entre el hombre y el medio, entre la inmensidad del espacio africano (¡más de treinta millones de kilómetros cuadrados!) y el hombre, indefenso, descalzo y pobre: su habitante. Se dirigiera la vista donde se dirigiese, todo estaba lejos, todo estaba desierto, deshabitado, infinito. Era necesario caminar cientos, miles de kilómetros para encontrar a otros seres humanos (no se puede decir: “a otro ser humano”, porque en aquellas condiciones un hombre solo no podría sobrevivir). La información, el conocimiento, los avances de la técnica, los bienes de consumo, la experiencia de otros, nada de esto había penetrado, nada había encontrado el camino. No existía el intercambio, entendido como una forma de participación en la cultura universal. Cuando surgía, se trataba de una excepción, era todo un acontecimiento, una fiesta. Y, sin el intercambio, no hay progreso.
Lo más frecuente era que grupos, clanes o pueblos poco numerosos viviesen aislados, perdidos y diseminados por el vacío y hostil territorio, y mortalmente amenazados por la malaria, la sequía, el calor y el hambre.
Por otra parte, el vivir y desplazarse en grupos pequeños les permitía huir de los lugares expuestos a algún peligro, como por ejemplo las zonas de sequía o de epidemia, y así sobrevivir. Estos pueblos aplicaban la misma táctica que tiempo ha había empleado en los campos de batalla la caballería ligera. Sus principios básicos eran: moverse deprisa, evitar confrontaciones directas, rehuir el mal y engañarlo con astucia. Todo eso hizo del africano un hombre en constante peregrinaje. Incluso aquél que llevaba una vida sedentaria, que vivía en un poblado, también lo era, pues de vez en cuando, también peregrinaba su poblado entero: ya porque se había acabado el agua, ya porque la tierra había dejado de dar fruto, ya porque se había declarado una epidemia; así que: en camino, en busca de la salvación y con la esperanza de un futuro mejor. Sólo la vida en las ciudades dotó a esta existencia de una mayor estabilidad”.

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