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Archivo para enero, 2012

Equilibrios en pleno centro de Madrid


La imaginación de los artistas callejeros nunca deja de sorprenderme. Fijaos en esta imagen que capté en noviembre en la Plaza de Oriente de Madrid.

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Relato “Son las 10 de la noche y 40 minutos”


No sé muy bien por qué escribí esto. Sé que fue en el año 2000. Llevaba la siguiente dedicatoria: “A David Soto, a mi editor particular, a mi profesor Roberto (un gran veterano) y a María”.

SON LAS DIEZ DE LA NOCHE Y 40 MINUTOS
Mi conciencia gruñe y el alma lo soluciona. Necesito redactar. Redactar porque lo soluciona. ¿Qué soluciona? El estado de mi conciencia. ¿Qué es la conciencia? Una abierta puerta que siempre rompe su letargo con un murmullo, más tarde con un gritito y al final vocifera. ¿Y cómo se gestiona esa puerta de madera? Pues con finas y delicadas palabras que necesitan un tiempo para ser narradas.
¿Qué puedo describir? ¿Tal vez algo cotidiano y simple? ¿O podríamos considerar justo y adecuado que escriba algo original y no registrado en mis archivos personales?
¡Que el destino decida!
10 de la noche y cuarenta y seis minutos…
‘Mmmmm… Las mariposas de alas cetrinas viajaban surcando el aire invisible del cielo. Un cielo radiante y expresivo de alegría contagiosa. Una alegría que atraía a las desnutridas nubes. Unas nubes que avisaban a las mariposas de alas cetrinas.
Corre, corre, vuela, vuela
que el Sol se tambalea.
Salta, salta, corre, salta
que a las nubes el Sol espanta.

Ésta era la felicidad. Lluvia y Sol. Gota y evaporación. Alegría y humedad. Regocijo y chascos. El ciclo del agua.
Sin embargo, ¿qué quiere la humanidad? Sol y Sol. Ceodós y ceodós. ¿Por qué? Porque creen que las mariposas de alas cetrinas sonríen ante la arena y el papel de las talaciones de bosques.
Los que deseen hambre
coged otro alambre:
¡el de vuestra masacre!

10 de la noche y cincuenta y ocho minutos. ¿Ha salido bien? Quizás no. Es hora de dormir.
ZZzz…

Tuve que corregir en 2012 este escrito porque no tenía mucho sentido. Es la típica escena que un director de cine retocaría porque no encuentra mucho sentido a ciertas palabras o expresiones. Aun así, creo que es de lo menos inspirado que escribí jamás en esta revista. Sigamos revisando mi pasado literario en otras entregas.

Poesías (XVIII)


El título de esta poesía es la última canción de THE JOSHUA TREE de U2 de 1987. Es un temazo que yo acoplé con mi visión. Se debió publicar entre el 1999 y el 2000.

MOTHERS OF THE DISAPPEARED
En las gélidas madrugadas,
en las cálidas heladas,
una mujer llora acurrucada.
Ella recuerda a aquellos camaradas,
a aquellos olvidados camaradas,
que asumían con cara enjuta y apagada
que su hijo desapareció con su arma.

¡Escucha vida cruel, fugaz,
sin un negro y oscuro antifaz!
Requiero ojear el más allá
para conseguir comprobar
dónde mi hijo está.

Muchas peticiones, muchas esperanzas.
Muchas falsedades, muchas finas lanzas.
Pero todo un sabio dijo que se alcanza
si la fe en Dios mantiene la balanza.

La materialidad en África según Kapuscinski


¿Qué significa poseer algo en Europa? Yo tengo en casa unos 500 libros. ¿Son muchos? ¿Pocos? ¿Los que tienen más de 5.000 qué encuentran en estos objetos que otras personas ni se imaginan?
¿Qué significa poseer algo en África? La vida, la única posibilidad de la existencia. Kapuscinski en ‘Ébano’ nos lo explica muy bien.

“¿Y los robos? Al principio, cuando regresaba a mi piso desmantelado y vaciado me invadía un sentimiento de rabia. Robarle a uno sobre todo significa humillarlo, engañarlo. Pero, viviendo aquí, me convencí de que percibir un robo sólo como una humillación y engaño no dejaba de ser un cierto lujo psíquico. Al vivir entre la miseria de mi barrio, comprendí que el robo, hasta un pequeño hurto, podía significar una condena a muerte. Vi el robo como un homicidio, un asesinato. En mi callejón vivía una mujer sola cuya única propiedad era una olla. Se ganaba la vida comprando a crédito judías de las vendedoras, las hervía, las aliñaba con una salsa y las vendía a la gente. Para muchos un cuenco de judías constituía la única comida del día. Una noche nos despertó un grito desgarrador. Todo el callejón fue presa de cierta agitación. La mujer, enloquecida y desesperada, corría en círculos: unos ladrones le habían robado la olla: había perdido su único medio de vida.
Hay muchas personas en mi callejón que no poseen más que una sola cosa. Éste tiene una camisa, aquél una panga y el de más allá, sin que se sepa de dónde lo ha sacado, un pico. El que tiene una camisa puede buscar trabajo de vigilante nocturno (nadie emplearía a un vigilante semidesnudo), al que tiene una panga tal vez lo alquilen para cortar malas hierbas, el del pico puede cavar una cuneta. Los demás no pueden poner a la venta sino sus meros músculos. Confían en que alguien los necesite como mozos de cuerda o mensajeros. Aun así, en ninguno de estos casos existen muchas posibilidades de encontrar trabajo, pues la competencia es enorme. Además, por lo general se trata de empleos eventuales: de un día o de un par de horas”.

Hacia el nacimiento del río Bolugas en Mier


Es un afluente muy corto del río Cares (apenas 2 kilómetros visibles en la superficie), pero no deja de tener su encanto. Sale de un tubo (una empresa hidráulica lo canalizó en su nacimiento para generar energía) y discurre con tranquilidad por unas laderas verdes hasta que llega al pueblo de Mier (de unos 100 habitantes) en Asturias. Os enseño el sendero que tomamos un amigo y yo después de hacer la Ruta del Cares. Apenas tuvimos que andar un kilómetro desde nuestra posada.

Desde la parte baja de Peñamellera Alta.



El Bolugas sale de su escondrijo, pero no estamos en lo más alto.


El chorro de la vida.

El comercio de esclavos en África según Kapuscinski


De ‘Ébano’ voy a extraer otro pasaje muy interesante para llegar a apreciar lo que sucede en el continente negro. Esta vez trataremos el tema de los esclavos en Zanzíbar, un conjunto de dos islas al este de la costa de Tanzania donde se llevaba a cabo el comercio de los esclavos que partían hacia diferentes lugares del mundo para ser explotados impunemente.

“En este comercio -planetario a decir verdad, pues participaron en él Europa, las dos Américas y muchos países de Oriente Medio y Asia-, Zanzíbar se revela como una estrella negra y triste, una dirección nefasta, una isla maldita. Durantos años, más aún, durante siglos enteros, se dirigen hacia ella caravanas de esclavos recién atrapados en el interior del continente, en el Congo y Malawi, en Zambia, Uganda y Sudán. A menudo atados con cuerdas para que no se escapen, sirven al mismo tiempo como porteadores: llevan al puerto, a los barcos, mercancías muy preciadas; a saber, toneladas de marfil, de aceite de palmera, pieles de animales salvajes, piedras preciosas, ébano…
Trasladados de tierra firme a la isla a bordo de barcazas, son expuestos en el mercado como un producto cualquiera. El mercado se llama Mkunazini y es una plaza, situada cerca de mi hotel, en la que hoy se levanta la catedral anglicana. El abanico de precios es muy amplio: desde el dólar por un niño hasta los doce por una muchacha joven y hermosa. Bastante caro, habida cuenta de que en Senegambia los portugueses obtienen doce esclavos por un caballo.
Luego los más sanos y fuertes son obligados a latigazos a correr de Mkunazini al puerto: no está lejos, unos cientos de metros. Desde aquí saldrán con rumbo a América u Oriente Medio a bordo de barcos destinados al transporte de esclavos. Cuando cesa la actividad del mercado, a los muy enfermos, por los que nadie ha querido ofrecer ni tan sólo cuatro céntimos, los arrojan a la pedregosa orilla: allí los devoran furiosas manadas de perros salvajes. En cambio, los que con el tiempo consiguen sanar y recuperar las fuerzas se quedarán en Zanzíbar y, como esclavos, trabajarán para los árabes, dueños de grandes plantaciones de claveros y cocoteros. Muchos nietos de estos esclavos participarán en la revolución”.

Este texto es un ejemplo de lo que yo experimenté en la Isla de Goree, muy cerca de la capital de Senegal, Dakar. Si en Zanzíbar, el comercio de esclavos entre los siglos XVI-XIX era hacia el este, en Goree era hacia América. Os vuelvo a indicar el enlace de youtube en el que el encargado de la ‘Casa de los Esclavos’ nos explicó cuando acudí allí a finales de septiembre de 2011.

Ivanovic, la NBA y el baloncesto


“Mi experiencia y la de muchos otros es que muchos jugadores que vienen de la NBA les cuesta adaptarse, aprender el juego, para que no sólo sean dos pases y se acaba. Hay juego con balón y sin balón es mucho más complicado que en la NBA”, dijo Dusko Ivanovic en Radio Marca hace 5 días. Remató su opinión afirmando lo siguiente: “Es mucho más rico el baloncesto europeo que el baloncesto de la NBA, donde todo se juega en pequeñas miniaturas, muy corto, teniendo dos o tres jugadores súper estrellas, donde todo gira entorno a ellos. Allí hay otros jugadores, esos que fichamos nosotros, que son simples protagonistas para rebotear, y alguna cosa más y cuando vienen a Europa no tienen la calidad para hacer cosas que nosotros pensamos que pueden hacer”.
Soy un ferviente crítico del espectáculo insípido de la NBA. No es la primera vez que leeréis algo así de mi parte. Creo que el baloncesto puro está en Europa. Hace poco una persona en Twitter me destacó esto: “En Europa se aprende el baloncesto y en Estados Unidos uno disfruta con él”. Estoy totalmente de acuerdo siempre y cuando uno considere que lo que se practica en Estados Unidos es algo parecido a baloncesto de calidad (en su conjunto).
En http://www.gigantes.com/noticia.asp?ref=2720 Paco Torres expresó que era necesario volver a pensar sobre las reglas en Europa para lograr un baloncesto más vistoso. Pienso que la escasez de competitividad en la NBA provoca que se pueda producir un mayor divertimento. ¿Hay descensos? No. ¿Si un equipo consigue el peor récord de la liga pasa algo? No, y encima se ve beneficiado en la lotería del draft. Cuando a equipos como el Murcia, el Obradoiro o el Valladolid les digan que pueden fichar sin necesidad de desaparecer de la elite, seguramente les apetecerá más jugar a meter 85 puntos en vez de a no encajar más de 70. Otro aspecto. En Europa jugamos 40 minutos y en Estados Unidos 48. ¿A cuánto equivalen los 94 puntos que anota Minnesota en la 2011/2012? A 78.3… Es lo que hay.
Respecto a lo que nos cuenta Ivanovic, no hay duda de que en la NBA progresan los especialistas y los chupones, pero en Europa complicamos demasiado el juego en un espacio cada día más reducido por el tamaño creciente de los jugadores. Demasiados sistemas que se conocen al dedillo las plantillas cada semana y que destrozan con una defensa determinada. ¿Y por qué atrae tan poco el baloncesto europeo en España con audiencias tan escasas? ¿Por el modelo de competición? Puede ser. Pero también porque no se divierte el personal y de eso tienen especial culpa los entrenadores. Pero la pescadilla se muerde la cola y si no gana un equipo X a uno Z, el técnico de X puede ir a la calle a la mínima. Defensa y más defensa en Europa (casi siempre justificada). Ataque y más ataque en la NBA (hay que vender hamburguesas y camisetas).

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