Un blog sobre política, deportes, viajes, cultura, sociedad… ¿Algo más?

‘La soga’ de Hitchcock


No sé si habéis sido tan afortunados en vuestra vida como para ver el despliegue filmográfico de Alfred Hitchcock en su película ‘La soga’ (1948). Ayer la revisé por enésima vez. Son sólo 75 minutos de una intriga que va creciendo y que nos sitúa en la piel de los propios personajes gracias a planos y a miradas absolutamente envolventes. Para mí es un diez sobre diez (ayer vi un fallo que quise racionalizar enseguida para no cabrearme con el director inglés) y la considero la mejor del genio de la Historia del Cine.
Trata sobre dos (¿homosexuales?) que deciden asesinar con una soga a un hombre, justo antes de recibir en una sala a una serie de invitados entre los que se encuentran su padre, su prometida, su antiguo profesor y otras personas. Deciden meter al cuerpo en un baúl sobre el que cenarán y alrededor del cual conversarán. Como a uno de los causantes se le escapan actitudes y comentarios contradictorios, el maestro (creyente en las teorías de Nietzche y del superhombre e influyente en los dos asesinos) descubre todo el pastel.
La técnica de rodar la película como si fuese una sola toma (los rollos no duraban más que diez minutos) la rompe Hitchcock en un par de ocasiones en el único escenario. Es una película teatral, pero está filmada con tal cuidado de los detalles imprescindibles del guión que nos parece cualquier cosa menos una obra teatral. Se trató de la primera película en color de Hitchcock y su primer intento como productor y director independiente. En principio Cary Grant iba a encarnar al personaje de James Stewart (magnífico en su papel) ya que le consideraban mucho más taquillero que al segundo.
Sobre el escenario tuvieron que “hacer las paredes del piso correderas para que la cámara pudiera seguir a los actores al pasar por las puertas, que eran estrechas”, afirmó Hitchcock. Además, para posibilitar que la cámara se moviese, los encargados debieron desplazar las sillas y las mesas constantemente. Finalmente Truffaut en su mítico libro de conversaciones con Hitchcock se sinceró al comentar que “todo director se ve tentado por el sueño de aunar todos los componentes de un filme en una acción única continuada. En ese sentido, constituye un paso positivo en la evolución que ha tenido Hitchcock”. Por muy insensata que pareciera, este casi total plano secuencia (los cortes se realizaban al enfocar mayoritariamente a las espaldas de los protagonistas) ha pasado a la Historia del Séptimo Arte por su atrevimiento y por su excepcional acabado. Os lo recomiendo fervientemente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: