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Archivo para noviembre, 2011

Vídeo de La Laguna de Peñalara en otoño


Increíbles imágenes. Primero quiero que echéis un vistazo a este enlace de youtube al que podéis acceder aquí http://www.youtube.com/watch?v=DYPsof5Y3wg o aquí https://carlosvelasco.wordpress.com/2011/07/30/video-de-la-laguna-de-penalara/ . Ahí podréis contemplar cómo estaba la Laguna de Peñalara en julio de 2011. Después, necesito que veais nuestro ascenso al refugio de Zabala desde el sudoeste y nuestra llegada por unas resbaladizas y dudosas laderas hasta la Laguna de Peñalara. Impresionante.

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Vídeo de la subida a Peñalara en la primera nevada


27 minutacos grabados el 7 de noviembre con mi amigo Fran desde el Puerto de Cotos a 1.830 metros hasta Peñalara (a 2.428 m.). Después se verá un poco de la bajada hasta casi la zona de Zabala. Quedan otros dos minutos de nuestra presencia en la Laguna de Peñalara que aparecerá en breve. Disfrutad de estas imágenes.

Prosas (IV)


Publicado en la revista N-LAR de mi colegio Loyola aproximadamente en 1998. Lo escribí en una tarde en el Jardín del Parterre de Aranjuez para describir la sensación que me produjo la Fuente de Hércules y hoy lo revisé.

EXCLAMABA…

“María y yo aguardábamos impacientes a que el semáforo cambiara de color. A nuestro lado se hallaban dos parejas de jóvenes enamorados que charlaban sobre cosas indiferentes para nosotros.

El semáfoto permutó su rojo y cambió al verde. Iniciamos el paso por la carretera y nos adentramos en el Jardín del Parterre, que es mucho más pequeño que sus dos ‘vecinos’ en Aranjuez.

A la derecha y a la izquierda de nosotros estaban estacionados dos muros, los cuales sobreimpresionaban a dos ángeles, imaginando dos figuras indescriptibles.

Entramos con sumo cuidado porque el suelo resbalaba por las piedrecillas finas. Alcé la vista y comprobe una forma. Estaba rodeada por una circunferencia perfecta. En el exterior de ella se encontraban unos jarrones de considerable colosidad. Se distinguían tres principales torres irregulares. De ellos, mis dos atentos ojos captaban la del centro (las demás se situaban a los lados del coloso). En ellos se representaba en lo alto a Hércules, que apretaba el estómago de otro contrincante inmóvil. Divisaba la mano levantada del héroe mitológico. Él, apurado, alzaba la mano. En mi mente se mezclaban las escenas posteriores a esa acción. Di un paso hacia atrás.

– ¡Ángel! -exclamaba mi impaciente mujer.

Yo no la escuchaba. Me fijé en los cuatro dragones que expulsaban agua por sus bocas abiertas. El agua conseguía llegar hasta los pies de Hércules y del apurado hombre. La caída del líquido entusiasmaba más a mi vista. Agaché ligeramente los globos oculares mientras mi monótona esposa colmaba más el vaso de mi paciencia. Mi atención se desplazó hacia los animales que estaban muertos y sin nada que realizar en el mundo. Una serpiente gritaba encaramada en el cuerpo de un ser vivo azarosamente reconocible. Un caballo miraba al lago circular donde podría caer. Había también un león doblado por dos rocas de diferente tamaño y un buey con los ojos cerrados tenía un gesto de amargura en su rostro…

Localicé un movimiento tranquilo, pausado, calmado, sosegado a la izquierda y me di cuenta de una masa parecida a la de un faro sobre rocas inmensas donde podía leer ‘Ultra’ y ‘Calpe’. Un dragón acuático constituido por capas me recordó a las leyendas que tratan sobre la mitología griega.

Mi última consideración la guiaron de nuevo mis ojos, los cuales se perdieron en la figura de la izquierda. Se trataba de un perro con la boca gritando algo que yo no soy capaz de describir.

– Vayámonos -grité a María.

Yo me fui moviendo poco a poco tras el empuje brusco de ella. Este día el agua que adornaba el conjunto estaba muy sucia y musgosa. Mi mujer me comenzó a hablar de sus cosas y yo seguía mirando a esta especia de lago mientras lo bordeaba.

¡Qué complicado me resultaba abandonar esta fuente! ¡La fuente de Hércules!

– Bueno, ¿adónde vamos? -inquirió ella.

– Donde te plazca -contesté-. Ya he observado todo lo que necesitaba para recuperarme de la muerte de mi padre.

Seguimos encaminados sin observar el sinfín de cosas que nos perdimos en ese momento. ¡Aranjuez tiene de todo!”

 

El enlace para ver la fuente está aquí. Rastread un poco y la veréis. http://www.unaventanadesdemadrid.com/tren-de-la-fresa-y-aranjuez.html

Hacia la Laguna Grande de Peñalara desde el pico (2)


Sigamos bajando. ¡Cuidado! Llegamos a Zabala, que está a 2.078 metros de altitud.

Vaya bajadita...

Justo antes de llegar a la zona de Zabala se halla este arroyo coqueto.

Aquí tenemos el refugio de Zabala. No hay vida por dentro.

Poesías (VIII)


Hoy me encontré con esta poesía tan bella que compuse más o menos en Navidades del 2000 o a principios de 2001. Se llama PAZ EN LA TIERRA e iba dedicada a una persona que me tenía atrapado por aquél entonces hasta límites insospechados. Ahora diez años después, veo un sentido algo diferente a este poema, que se queda en el espacio del infortunio y de la guerra.

PAZ EN LA TIERRA (PEACE ON EARTH)

Una tenue melodía

enternece los días

como la lluvia fría

esta angosta sequía.

En el cielo, las estrellas;

y en los corazones, flechas.

El sol comprime las almas.

Las nubes las ensalzan.

La luz daña al sentido,

y a la vida y a la alegría

y a la esperanza y al río

por donde discurrimos,

el cual pierde su vía,

y llega la muerte que espera

a que las almas se repriman.

Cuando culmina la tristeza

su cima, sólo llorar. La cima.

Entonces surgen de las tinieblas

y del infierno la ilusión,

el valor, la lluvia y la nación.

Y entre la invernal y espesa niebla

aparece alguien y dice

con frustado rostro

que “tiene que haber

paz en la tierra”.

Hacia la Laguna Grande de Peñalara desde el pico (1)


Como había muchísima nieve y podría aparecer el hielo y el viento racheado, decidimos no tomar la ruta circular para pasar por los Claveles y la Laguna de los Pájaros y retrocedimos para escoger el camino que nos llevase a Zabala (un refugio) y de ahí a la Laguna Grande de Peñalara. El camino parecía que se había vuelto más fácil, pero la realidad nos demostró lo contrario. Entre el latente deshielo (la temperatura se acercaba a lo positivo) y la incertidumbre de nuestras pisadas sobre la nieve, al final fue una aventura peligrosa.

Hielo en la roca y formación curiosa gracias al viento.

Desolador paisaje. En verano puede llegar a hacer mucho calor aquí.

Ahí queremos ir, pero debemos dar una gran vuelta por la derecha.

Peñalara y su primera nevada (8)


En http://www.revistaiberica.com/rutas_y_destinos/mad/penalara/index.htm podemos aprender esto: “Peñalara está situado en la cumbre y vertientes del más elevado de los bloques que conforman la sierra de Guadarrama. Hacia el norte se prolonga en la cumbre de las Dos Hermanas que tiene sus mayores alturas en los picos de los Claveles y los Pájaros. En la vertiente meridional del pico de Peñalara se encuentra la Laguna Grande, de origen glacial y resultado de la erosión de los grandes hielos. Al pie del pico de los pájaros hay otra laguna del mismo origen. Existen además tres circos glaciares: el de La Laguna Grande, del de Pepe Hernando y el de regajo de la Pedriza y del Brezal y varias morrenas”.

Por fin llegamos arriba.

No me acerco más porque me la puedo pegar. Qué colores más contrastados.

Un paso en falso y caeremos por la ladera.

Hielo en el hito que simboliza la señal de la conquista.

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