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Archivo para enero, 2011

El sistema de cambios de la ACB


Hace unas tres semanas coincidí con un periodista de un diario deportivo de gran calado en España y me dijo que lo más normal sería que se quitase la posibilidad de poder fichar y de cambiar jugadores en la ACB mediada la temporada. Yo no puedo estar en mayor desacuerdo. Si tenemos en cuenta, por ejemplo, que el Joventut tiene 3 bajas muy relevantes y que su plantilla es sólo de 10 fichas con cierto sostén, las posibilidades de que ese equipo pudiese salir adelante en la competición y de poder salvarse, serían muy pequeñas si no pudiese realizar cambios. De todas formas, ese mismo equipo dice que no cuenta con el suficiente caudal económico -ni siquiera para poder suplir a uno de sus tres lesionados (dos de ellos de gravedad y durante más de 3 meses)-. Es decir, que lo que ese compañero dice es que cada uno se atenga a sus consecuencias. Además, asumió que eso de cambiarse cromos entre los equipos más potentes y los más pequeños para favorecer a los primeros sólo redundaba en que la gente cada vez estuviese menos atenta a la hora de los partidos de la ACB en la televisión porque no se sentían identificados.

Creo que el problema es mucho mayor. No tiene nada que ver el fraccionamiento de las audiencias por el TDT y la plataforma digital con el interés de los aficionados. Como dice mi jefe, se ve lo que interesa y yo añado que sólo se consigue que algo interese cuando hay un valor añadido de morbo o de calidad. En la ACB cada vez hay menos morbo porque no lo propiciamos los periodistas y ha bajado la calidad media por la necesidad imperiosa de rebajar salarios en los equipos medios/bajos.

Mi conclusión es que se sigan cambiando los jugadores que se necesiten porque aquellos que entran y salen no son los que realmente aglutinan el foco de los medios locales de cada equipo, esto es, los jugadores importantes son los que consiguen que haya una identificación con el club y por ello los cambiados no son más que “parches” que se fichan en la mitad de la temporada.

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Sobre los padres que no desearíamos


Me hallaba comiendo con dos compañeros de trabajo hace dos días y sacamos algunos temas un tanto peculiares que derivaron en la siguiente pregunta: Si tuvieses que nacer, ¿elegirías un padre como tú?

No planteé la cuestión y la verdad es que me detuve unos dos minutos para solucionar ese enigma. Tras ese intervalo, seguí sin respuesta y dos días después decidí sentarme ante un ordenador con tranquilidad para expresar una opinión sólida. Yo no elegiría un padre como yo. Ni mucho menos. Le diría que escogiese otro que fuese más enérgico en cada minuto de su vida y que no se aletargase. Además, le pediría que se informase sobre si su padre se toma las cosas con más tranquilidad cuando debe tomar una decisión y si nunca dice “de este agua no beberé”, porque en realidad yo he bebido en aguas un tanto incomprensibles. Eso sí, en el caso de que quisiera que su padre fuese un apasionado de lo que hace, mi hijo me debería seleccionar.

Mientras que uno piensa si me gustaría o nacer así, se pregunta con frecuencia cuál es su destino y si ha merecido la pena el camino que ha labrado. La respuesta normalmente es insatisfactoria y lo mejor es dedicarse a otras cosas para olvidarse de ese detalle.

Resultados de la encuesta


Por el momento gana la opción de que haya una Tercera República en España. Si quieres dar tu opinión, escoge entre estas alternativas en este enlace. https://carlosvelasco.wordpress.com/2011/01/23/%c2%bfcual-es-la-solucion-de-espana/

¿Por qué somos políticamente apáticos?


Desde el primer curso de la licenciatura de Ciencias Políticas se nos explica las razones por las cuales los jóvenes somos apáticos a la hora de participar en la vida política. Mes tras mes añado nuevas conclusiones tras escuchar con detenimiento la acumulación de estupideces que el gremio político expresa (que conste que el periodístico es aún más prolífico porque se hace oír aún más).

Lo de los pinganillos en el Senado supera todo lo concebible por las personas de la clase media que sobrevivimos en este putrefacto país infectado por incoherencia, incompetencia y particularismos sin fundamento. Los políticos se creen que por unir dos ciudades mediante una carretera (algo que interesa a los responsables de ambas puntas del segmento para vender mejor la moto) o por construir un hospital (que se presupuesta de forma deficiente y se gestiona aún peor) se ganan el respeto absoluto y la legitimidad para poder herirnos con sus tropelías. Dicen los periodistas ahora que ningún partido político se salva y que ningún político es capaz de esgrimir una sola frase sin acudir al argumento de ‘y tú más’. Los sociólogos y algún político encubierto se defienden arguyendo que los políticos son el fiel reflejo de la sociedad.

Sea como fuere, no me invento que los políticos son el tercer problema más importante para los ciudadanos y en vez de reflexionar sobre sus propios actos, se manchan de pintura unos a otros hasta que la sala queda totalmente ensuciada y tenemos que ser los españoles los que limpiemos su bazofia.

Que salga alguien a la palestra que nos una y que no nos destruya, por favor. No aguanto más a esta calaña tan insoportable. Por ejemplo, me duelen ver revistas municipales en las que se “informa” sobre los asuntos internos criticando a los estamentos que están gobernados por los contrarios. Esas revistas cuestan unos 10.000 euros cada mes y no son más que propaganda.

En las manos de los políticos queda que mis actuales palabras varíen en un día o en 10 años. Ansío que haya un solo valiente que no se corrompa en cuanto que pise la arena política. De verdad que lo espero porque mi porvenir y el de todos mis compatriotas está en juego. Anhelo que los políticos que conozco sean capaces de demostrarme que estoy totalmente equivocado y que ellos sólo practican el bien para la sociedad. Ojalá.

Poesías (VI)


DURANTE LA RIADA (Diciembre de 1999)

Hoy todo continúa su rumbo.

Hoy todo parece lo que es.

Hoy todo se opone al revés

de lo que supongo que es el mundo.

Hoy creo que vivo,

que transpiro,

entre una riada.

Riada:

fuerte balsa

de esperanza

y desilusión.

Hoy todo sigue a lo que sigue,

sigue al enjuto universo

de tímidas imágenes, triste,

que no abarcan más que dos versos.

Hoy requiero una luz,

luz extensa y pálida,

que me impulse como haces tú.

Tú, destino insaciable,

loco compañero de viaje,

procura que yo ensalce

mi tenue lucha en las calles.

Poesías (VII)


CONFESIONES DE UN EXTRAÑO (junio de 2000)

Me acerco a ti y brilla el alba.

Evito distancias y el alma

suspira entre las tinieblas

que genera mi cabeza.

Lucho por culminar maltrechas zancadas

que avanzan por el pisado trayecto.

Mi ilusión es llegar galán y recto

a las montañas libres y atenazadas

que suponen la cima de mi sueño.

Somos como un jilguero y su libertad.

Somos como un patriótico y su costumbre.

Somos como una criatura y su apetito.

Somos como el camino y la pesadumbre.

Distancias inoportunas,

inoportuna esperanza.

Esperanza hacia la luna

y hacia las débiles lanzas.

Son febriles distancias

acortadas por una fragancia

suave y de fuerza tenaz

que me atrae de verdad

hacia una bella exuberancia

de colores abstractos

e ilusiones de amianto:

su simpatía universal.

Poesías (V)


LUNA LLENA (Junio de 2000)

Ráfagas de viento,

dulce movimiento,

polvo sediento

que viene del desierto.

Luna, luna esplendorosa

con la mirada vaga

y clara de aquel hada

que se escapa portentosa.

Estrellas cautelares,

imágenes virtuales,

puntos de un blanco modelo,

blanco que germina anhelo.

Traviesas nubes profundas

abundan entre las tumbas

que reinan en un entorno vil,

vil que refleja el rostro gentil

de una noche luciérnaga,

domadora de los hondos sueños

que deambulan sueltos, sin dueños

por los caminos de los muertos,

por los ausentes y anchos huertos

de los muertos.

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